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Utilizar dispositivos móviles personales en el trabajo comporta una pérdida de privacidad
Hay muchas brechas legales en el uso de móviles y tablets propios en la oficina
09/10/2012 Son muchas las empresas y los trabajadores que están accediendo a lo que en Estados Unidos se conoce como BYOD, Bring Your Own Device. Las compañías permiten a los empleados acceder a los emails corporativos, correos y otros archivos del trabajo desde su móvil o su tablet.
Pero según publica el portal MarketWatch, los empleados deberían saber que no sólo la compañía abre sus puertas, sino que en eso que creen un privilegio están abriendo las puertas de su privacidad. La empresa puede visualizar la información del dispositivo móvil desde el que se accede a su servidor, e incluso si el trabajador ya no está conectado.
“El trabajador tiene accesos a recursos tan simples como el correo, pero el administrador de la empresa tiene acceso a todo el dispositivo”, explica Jonathan Dale, director de marketing de Fiberling, una empresa dedicada a la creación de soluciones para dispositivos móviles.
Hay que pensar en BYOD como una unión entre la vida personal y laboral, que además de abrir nuestra vida personal, nos tiene contestando correos a media noche o a cruzar mensajes entre el Twitter corporativo cuando queríamos escribir desde el personal. Y las perspectivas son que esta delgada línea que separa los dispositivos de negocio de los de consumo sea cada vez más fina, puesto que los teléfonos inteligentes penetran en el mercado ofreciendo esta unión.
La empresa, desde luego, no dejará de favorecerlo. Casi el 70% de las empresas norteamericanas apoyan de alguna forma el uso de dispositivos móviles, según un reciente estudio de Forrester Research. Esta apertura impulsa la productividad y el servicio al cliente, pero al hacerlo también se abre la compañía al espionaje corporativo y un puñado de brechas de seguridad y desafíos legales.