05/11/2012 La reforma laboral aprobada por el Gobierno el pasado mes de febrero supuso un importante cambio en materia laboral en nuestro país. Una de las principales modificaciones afectó a las políticas de despidos colectivos, en los cuales, se ampliaron las condiciones y supuestos en que éstos podrían acordarse. A su vez, el Real Decreto aprobado estableció la obligatoriedad de contratar los servicios de recolocación, con empresas especializadas y autorizadas, en todos aquellos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que afectaran a más de 50 personas, como respaldo a aquellos empleados que se viesen afectados por estos despidos colectivos.
En el Real Decreto 1483/2012, aprobado el pasado 29 de octubre, se regulan y detallan las características que tendrán que reunir estos planes de recolocación y cuál será su contenido y duración mínima, además de enfatizar ese apoyo en los trabajadores de más edad. Colectivo que se está viendo especialmente afectado por la mala situación del mercado de trabajo. Y es que, según datos de la última Encuesta de Población Activa, el número de parados mayores de 55 años se ha cuadruplicado con la crisis, alcanzando ya la cifra de 503.900, y su tasa de desempleo se ha triplicado, situándose ahora por encima del 17%. Con el agravante de que casi 7 de cada 10 de ellos, son parados de larga duración.
Con mayor intensidad, adquiere para este grupo de edad importancia el nuevo reglamento laboral pues según Lee Hecht Harrison, la agencia de recolocación del Grupo Adecco líder nacional e internacional, el 83% de los desempleados que participó en un programa de recolocación en 2011 consiguió un empleo en menos de un año.
La entrada en vigor del Real Decreto aprobado por el Gobierno podría suponer un revulsivo para los afectados por ERE ya que, pese al deterioro del mercado laboral, estas personas tendrían a su disposición un conjunto de herramientas y una asesoría personalizada que mejoraría su empleabilidad y acelerar sus opciones de conseguir un nuevo trabajo o una nueva alternativa laboral. Sobre todo, cuando se trata de desempleados mayores de 45 años, que han estado vinculados durante largos periodos al mismo puesto y alejados de la búsqueda activa de empleo. Además, los parados mayores de 45 participantes en los programas de LHH tardaron una media de 6,6 meses en recolocarse.
¿Cómo enfrentarse a la búsqueda de empleo de nuevo?
La recolocación y los servicios de outplacement son el conjunto de técnicas dirigidas a aquellos trabajadores (desde operarios a directivos) que han perdido su empleo involuntariamente para que se reincorporen, lo antes posible, a la actividad laboral, facilitándoles conocimientos y herramientas para la búsqueda de un nuevo empleo lo más adaptado posible a sus aspiraciones personales y profesionales. Los programas de recolocación se diseñan en función del perfil profesional de cada individuo y la metodología empleada abarca varios aspectos: apoyo psicológico, autodiagnóstico personal, definición del objetivo profesional, formación para desarrollar la campaña de búsqueda y apoyo en la búsqueda.
Esta tarea contribuye a que la pérdida de empleo resulte menos traumática para los trabajadores afectados y para la sociedad en su conjunto. Uno de los principales problemas con los que las personas mayores de 45 años se encuentran a la hora de buscar trabajo, es precisamente, el largo tiempo que llevan sin hacerlo: volver a elaborar un curriculum, saber dónde buscar empleo o cómo enfrentarse a una entrevista de trabajo son algunos sencillos pasos que pueden ser un freno para el desempleado mayor.
Saber dar la vuelta a la situación que se vive y convertir la veteranía en una oportunidad de mejora para la empresa que queremos que nos contrate es la clave para enfrentarse a un proceso de selección. En ocasiones, el entrevistador puede percibir al candidato mayor como demasiado cualificado, demasiado costoso, poco motivado o, incluso, obsoleto. En una entrevista de trabajo es importante saber revertir esas sensaciones.
Algunos consejos a tener en cuenta por los candidatos más veteranos a la hora de enfrentarse a una entrevista de trabajo son:
- En cuestiones relacionadas con la sobrecualificación del candidato o sobre su experiencia, es mejor responder con ejemplos al entrevistador acerca de las nuevas capacidades o habilidades que uno sea capaz de adquirir.
- En referencia al coste que un empleado veterano puede suponer para la empresa, hable antes de responsabilidades y funciones a desarrollar, más que de salario.
- Ante la pregunta: ¿Supone un problema para usted tener un jefe más joven?, responda con aplomo y confianza: La edad no es un problema, a un alto cargo se llega por competencia y trayectoria, no por años cumplidos.