09/11/2012 El secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, compareció este jueves ante la Comisión de Seguimiento del Pacto de Toledo del Congreso para dar cuenta de las recomendaciones del Gobierno en materia de reforma de pensiones, proponiendo retrasar la jubilación anticipada a los 63 años y asumir que la compatibilidad entre la jubilación y el mantenimiento del trabajo sea un principio general del sistema.
Según informa Europa Press, en una larguísima intervención, Burgos señaló que uno de cada dos ciudadanos se jubilan de manera anticipada, por lo que el retraso progresivo hasta 2027 de la edad legal de retiro a los 67 años "no servirá de mucho" si se mantiene esa situación. "Incrementar la edad legal sin actuar sobre otros elementos hará que ese porcentaje (de jubilaciones anticipadas) se incremente en mucha mayor medida", ha avisado el secretario.
Para garantizar la sostenibilidad del sistema, el Ejecutivo propone "acotar" las dos modalidades de jubilación anticipada y fijar en los 63 años ese umbral, dejando en los 61 años a los trabajadores de empleos "penosos, peligrosos, tóxicos" y a los discapacitados. En esta línea, ha instado también a "reflexionar" sobre la jubilación anticipada en el sector público.
Compatibilizar trabajo y pensión
El Gobierno también plantea dar cumplimiento a recomendaciones del Pacto de Toledo y la CE para fomentar la "compatibilización" entre la pensión y el trabajo, que hoy está "muy restringida" y desincentiva la continuidad en el mercado laboral, con lo que España seguirá la senda de otros países europeos cuyas tasas de ocupación de mayores quedan "muy lejos" de las españolas y "con buenos resultados".
"Esto supone cambiar la incompatibilidad generalizada, y asumir como regla general la compatibilidad, siempre limitada y condicionada, desde la óptica del incentivo a la prolongación de la vida laboral y de dar mayor capacidad de decisión al ciudadano", ha precisado Burgos, señalando que por cada persona que prolonga su vida laboral hay siete que se jubilan anticipadamente y desligando la ocupación de los mayores del paro juvenil. "No hay un número de empleos a repartir", ha ironizado.
Así, la idea es contar con "mecanismos flexibles" y "opciones más amplias" para acogerse a esta opción, más allá de posibilidades actualmente disponibles como la jubilación demorada o la del trabajo agrario por cuenta propia, entre otras. En concreto, se propone que los trabajadores por cuenta propia y ajena, una vez cumplida la edad legal ordinaria de jubilación y contando con el 100% del periodo de cotización necesario para acceder a la pensión, puedan seguir trabajando en el sector privado sin que se modifiquen las condiciones de su pensión.
No se cotizaría más que por incapacidad temporal, enfermedades profesionales y accidente de trabajo, aunque "podría habilitarse una cotización de solidaridad" para mejorar los ingresos de la Seguridad Social. La pensión que se percibiría en estas circunstancias sería "un porcentaje a determinar, que podría ser objeto o no de revalorización", si bien al finalizar la actividad se recuperaría "de forma íntegra".