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Cinco regalos para desearles un buen año a tus empleados
Una buena manera de agradecer el trabajo ya hecho y motivar para el que vendrá
28/12/2012 Estas fiestas son una buena época para agradecer a los compañeros de trabajo lo que hacen por la empresa, y por parte del jefe, de animar a seguir haciéndolo igual de bien. Encarar el año nuevo con un buen regalo es una excelente manera de plasmar los propósitos anuales en algo más que palabras. Margaret Heffernan, redactora de Inc., propone algunas ideas.
1. Tiempo libre. Todos los trabajadores del mundo valoran que se les de más tiempo libre para ellos. Esto cosecha recompensas y además converge en un personal más descansado, y por lo tanto más productivo. Esto no cuesta dinero pero es mucho más apreciado que cualquier regalo caro.
2. Vales para restaurantes. Es un regalo que fácilmente puede gustar a todo el mundo, que permite que cada uno decida con quien quiere gastarlo y en qué tipo de restaurante gastarlo. Pero para ello es básico que los empleados tengan tiempo para poder utilizarlo, lo que nos devuelve en parte a la primera propuesta.
3. Socios de un gimnasio. Una vez más, es un regalo inútil si los trabajadores no tienen tiempo para utilizarlo. Pero suponiendo que lo tienen, es un regalo que beneficia a todos: el trabajador se siente bien al utilizarlo y cuando va a trabajar es una persona más sana y más feliz.
4. Una escapada. En este caso nos encontramos ante dos opciones: ofrecer una escapada pagada para que el trabajador lo disfrute con quien quiera, o organizar una salida con todos los trabajadores para mejorar las relaciones personales entre el equipo.
5.La verdad. Si la empresa, en momentos difíciles como el actual, no puede permitirse hacer ningún regalo a sus empelados, lo mejor que puede hacer es nunca perderles el respeto y decirles la verdad sobre esto y sobre todo lo demás. Hay líderes que se sienten bien haciendo un regalo como alternativa a cumplir este último, pero es un grave error. Los empleados prefieren irse con las manos vacías pero sabiendo la verdad.
Un negocio no es otra cosa que la gente que trabaja en él y las fiestas son una buena oportunidad para estrechar las relaciones con ellos y hacerles sentir participes del proyecto y satisfechos con su implicación.