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El espíritu creador, la responsabilidad y la constancia: el éxito de una empresa familiar
La vicepresidenta del Grupo protagoniza la sesión del VI Ciclo de conferencias ESADE-Deloitte
21/02/2013 “El espíritu creador, la responsabilidad y la constancia” son los pilares que hacen avanzar al Grupo Eulen, según ha manifestado su vicepresidenta, Maria José Álvarez, en VI Ciclo de conferencias ESADE-Deloitte. El acto, presentado por Fernando Ruiz, presidente de Deloitte, se ha celebrado en ESADE Madrid.
La directiva ha explicado que su padre tuvo que emprender, por vocación y por necesidad. Motivado por el riesgo y la visión empresarial, por un lado, y por la necesidad de alimentar a siete hijos, por otro. Principios que han calado en la familia y que se han convertido en la base de un negocio que se caracteriza por el compromiso social, especialmente con la formación, y por su vocación internacional.
Para la vicepresidenta del Grupo Eulen “la formación cualifica, personal y profesionalmente. Permite encontrar en el trabajo una vía importante de realización humana”. En relación a la internacionalización, Álvarez ha explicado que a la hora de penetrar en mercados internacionales, “la empresa se adapta, el estilo también tiene que cambiar, pero los principios se clonan”.
Pedro Navarrro, vicepresidente ejecutivo del Patronato de la Fundación ESADE; y Alberto Gimeno, profesor del departamento de Política de Empresa de ESADE; coinciden en importancia de destacar que en España no existe sólo una realidad negativa, la que destaca tras una mirada global, sino que también hay empresas en nuestro país que se han gestionado muy bien, y son casos de éxito que nuestra economía debe mirar con atención.
En palabras de Gimeno, “no hablamos de la empresa familiar en general, sino de casos de compañías familiares que valen la pena” porque “estas familias construyen estrategias de forma diferente, su expectativa temporal y el proceso de su toma de decisiones también son particulares, y todo ello permite hacer cosas que otras compañías no pueden realizar. Cuando una familia controla una compañía puede permitirse que no absolutamente todas las decisiones sean analíticas, porque muchas personas expertas con pasión por un proyecto pueden ver cosas que no son obvias para otros”.