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¿Puede tu peinado arruinar tu carrera profesional?
Forbes analiza hasta qué punto el peinado de una persona puede influenciar en su búsqueda de empleo
15/03/2013 Stacey Gordon, redactora de Forbes, recuerda cómo hace unos días hablaba con una candidata afroo-americana que le aseguraba que su peina le estaba impidiendo conseguir trabajo. A través de esta anécdota, la periodista analiza hasta qué punto el peinado de una persona puede influenciar en su búsqueda de empleo.
Cada vez se cuestiona a una persona sobre su peinado, son casualmente recuerda que es diferente y no la norma. Ni una sola vez alguien me preguntó sobre cómo "conseguir el pelo de esa manera" cuando se enderezó. Durante una entrevista, una mujer afro-americana con cabello alisado es la confianza de saber que su pelo no es un factor en los pensamientos del entrevistador porque todos hemos comprado la idea de que el cabello alisado es aceptable. El pelo rizado, ensortijado y trenzado no lo es.
Stacey Gordon cita a la compañía Corporate America como ejemplo de compañía donde el cabello tiene mucha importancia para sus gerentes. En esta empresa los hombres con pelo largo, las rastas, las cabelleras de colores, etc. no son muy bien vistas. En contraposición, la firma de reclutación Gordon Group apoya las iniciativas de diversidad e igualdad de género, ayudando a sus empresas clientes a aumentar la diversidad de la lista de candidatos.
Pero no es sólo el cabello lo que puede "arruinar" una entrevista. También tatuajes, piercings, etc. pueden no ayudar a encontrar depende qué trabajo. Las empresas que los rechacen pueden acogerse a un código de vestimenta, por ejemplo. A pesar de que según el Acta de Derechos Civiles de 1964, un código de vestimenta en una empresa no puede discrimar, es cierto que en muchas ocasiones incluyen disposiciones que, principalmente, afectan (negativamene) a las minorías.
De todas maneras, según este artículo publicado en Forbes, el reclutador siempre va a encontrar una razón para rechazar a un candidato que no estaba planeado contratar. Es decir, si quisiera, el director de RRHH podría no contrar a alguien que durante la entrevista ha jugado con su pelo y justificar que este candidato se distrae con facilidad.