26/03/2013 ¿Has tenido alguna vez un amigo que te da la lata para que le des referencias en entrevistas de tu trabajo? ¿O que te pide que pases su currículum al departamento de Recursos Humanos? Sólo con que tengas un trabajo y amigos, seguro que la respuesta es sí. Forbes compila una lista de consideraciones antes de recomendar a un amigo para un puesto de trabajo.
1. ¿Qué sabes de su vida laboral?
¿Sabes algo de su entorno profesional? ¿Dónde ha trabajado, y cómo ha acabado en sus anteriores puestos? Estas son algunas preguntas que tienes que hacerte antes de prometerle algo a tu amigo. Si no tienes clara su historial, pregúntaselo con el mismo desparpajo que él o ella te ha pedido el favor. El amigo con el que siempre cuentas para tomar una copa puede no ser el mismo que nunca te fallará en el trabajo, y esta es una distinción que hay que tener muy clara.
2. ¿Encajará tu amigo en la visión de tu empresa?
Discute la misión de tu compañía con tu amigo antes de darle referencias, y comprueba si sus pensamientos y actitudes podrían alinearse con la empresa. Las personas no nos esforzamos igual si no nos interesa el proyecto en el que trabajamos, no lo vemos como importante o en ocasiones ni entendemos su finalidad.
3. ¿Cómo encajará tu amigo entre tus compañeros de trabajo?
Incluso aunque creas que sí, y aunque tu amigo esté muy bien preparado para la vacante, siempre se verá como un favoritismo, y se discutirá si había personas más cualificadas que han perdido su oportunidad por un amiguismo. Así que prepárate para las dudas continuas hasta que tu amigo deje claro que es capaz de hacer su trabajo de forma casi inmejorable.
4. ¿Es tu amigo una persona laboralmente responsable?
No pongas la mano en el fuego por el si tienes dudas. Forbes pone el ejemplo de una persona que tras referenciar a un amigo, al finalizar la entrevista de trabajo con el director de Recursos Humanos, el amigo contestó al director que no estaba demasiado interesado en la oferta. Así pues, no solo el amigo no consigue trabajo, sino que además tu quedas mal en la empresa y lógicamente vuestra relación de amistad se verá perjudicada por este episodio.
5. ¿Es esta una buena compañía para tu amigo?
Considera si esta empresa es un sitio donde tu amigo podría encajar culturalmente, pero no sólo en la filosofía de la empresa, sino también en la del grupo en el que trabajas. ¿Hay algún conflicto potencial en el que podría verse implicado? Asegúrate de que su entrada no afectaría negativamente a la moral de los compañeros de trabajo.
6. ¿Cuál es mi relación actual con este amigo?
Es básico asegurarte de la buena relación con tu amigo, y saber que perdurará en el tiempo. Es decir, no referencies a un amigo que no sabes si lo será en medio año, porque nunca sabes cuándo se recupera una base de datos o una lista de referencias para una vacante ocupada que cuando menos te lo esperas vuelve a estar libre. Recomienda sólo a personas de las que no te arrepentirás en unos meses.
7. ¿Puedo trabajar yo con este amigo?
Como ya se ha comentado, y todo el mundo sabe, los amigos para ir de copas no son los mismos que para trabajar codo con codo. Si trabajas en una gran empresa y la vacante para la que recomiendas a tu amigo es en otro departamento, esto no es un gran problema. Pero si vas a tenerlo cerca, piénsatelo bien, porque son muchas horas al día. Des de luego, si en algo no tiene que impactar una recomendación, es en un menor rendimiento en tu propio desempeño. Permítete tener cerca a un amigo que no te traicione, que no te cargue de trabajo y en el que puedas confiar en lo que al trabajo se refiere.
8. ¿Se comunicará abierta y honestamente conmigo y con los demás?
La comunicación es esencial para un trabajo en grupo efectivo y productivo. Antes de referir a un amigo, determina sus habilidades de comunicación. ¿Ha sido siempre honesto contigo? ¿Y con vuestro grupo de amistades? ¿Suele hablar positivamente de los que le rodean o le cuesta poco criticar?
9. ¿Podrá mi amigo hacer aquí lo que mejor se le da?
No siempre hay que dudar del amigo en cuestión, sino también plantearse si la empresa es la mejor para él. Podemos tener un amigo que es muy solvente en el trabajo, y aunque ahora no esté en activo, quizás creemos que no podría desarrollar aquí su máximo potencial. En este caso, aunque sea en otro sentido, también es importante sincerarse con el amigo en cuestión para exponerle esta perspectiva.
10. ¿He sido honesto con mi experiencia en esa empresa?
De hecho, no sólo es una oportunidad para analizar a nuestro amigo y a la empresa, sino también a nosotros mismos. Considera si siempre has sido honesto o si alguna vez has hablado de más respecto a tu experiencia laboral previa a este puesto. O incluso si le has contado a tu amigo cosas sobre tu trabajo que no son del todo ciertas, mucho antes de pensar que te pediría trabajar contigo.
11. ¿Es la referencia la mejor manera de ayudar a tu amigo?
En tiempos difíciles como el actual, ayudar a un amigo de este modo merece un elogio, pero sin embargo, podría haber formas más efectivas de ayudarles. Por ejemplo, si tienes la posibilidad y los conocimientos, ayúdale a redactar mejor su currículum, sus cartas de presentación o dale tus consejos para una mejor búsqueda de empleo.
12. ¿Cómo afectará todo esto a mi trabajo y a mi amistad?
Tomes la decisión que tomes después de las once consideraciones anteriores, plantéate cómo afectará la recomendación (o no) de tu amigo en relación a tu puesto de trabajo y a la relación que tienes con esa persona. Porque aunque hagas todo el planteamiento con la mejor de las intenciones, son temas delicados que cuando menos te lo esperas pueden salir mal. Así que tómate el tiempo que necesites para pensar realmente como hacerlo y así contribuirás a que sea una victoria para todos.