10/04/2013 Casi todos los trabajadores se encuentran en algún momento en una situación de estrés, pero a pesar de esa frecuencia, nos cuesta encontrar las maneras de gestionar esa tensión e intentar que nos afecte el mínimo posible tanto en nuestro desempeño como en nuestra vida fuera de la compañía. El colaborador de Forbes Simon Reynolds ofrece seis consejos para reducir el impacto del estrés:
1.Recuerdate a ti mismo que lo estás pasando bien. Por lo general, la gente está estresada por sólo una o dos áreas de su vida. Si te tomas solo un momento para visualizar tu vida en perspectiva, posiblemente te parezca que en general va bien. Coge un lápiz y escribe todo lo que te hace feliz, y te sorprenderás de lo larga que es la lista. Pégala cercana a tu ordenador y mírala cuando decaiga el ánimo, verás que rápido te recuperas.
2. Ten una lista de tareas muy clara. La serenidad es muy necesaria para hacer frente al estrés. Si estás abrumado por la cantidad de trabajo que tienes, escribe que es aquello que es realmente urgente. Hacerlo así te ayuda a ver que la montaña puede ser mucho más pequeña de lo que pensabas, porque siempre hay tareas que pueden esperar.
3. Organiza tu entorno. Según el gurú del desarrollo personal Wayne Dwyer, se puede saber del estado de ánimo de una persona según su coche. Y parece que lo mismo pasa con el estado de la mesa del trabajo. Puede que no tengas tantísimo trabajo, pero tu desorganizada mesa te hace sentirte estresado. Dedica unos minutos a ordenarlos y seguro que te sientes más tranquilo.
4. Aprende a respirar bien. Coge aire y haz unas cuantas respiraciones profundas. Inspira todos las cuestionesque tienes que solucionar y piensa posibles salidas mientras los exhalas. Verás que, ni que sea por el efecto que tiene en tu cuerpo una buena respiración, te sientes con más fuerzas (y quizás nuevas ideas) para enfrentarte a los problemas de los que has hecho recuento.
5. Concéntrate en ayudar a otras personas. A menudo no podemos reducir el estrés porque no nos permitimos alejar el foco de nosotros mismos. Pero los que nos rodean también tienen sus propios focos de estrés, y ayudarles a ellos nos ayuda a tranquilizarlos a nosotros mismos, siendo un equilibrio que proporciona beneficios a las dos personas implicadas.
6. Pasa a la acción. Existe un concepto en psicología que se conoce como indefensión aprendida, que es no responder o no actuar para mejorar nuestras circunstancias. A veces, cuando sentimos que las cosas nos van mal, nos bloqueamos y no responder ante ellas es precisamente lo que las hace crecer. Así que hay que pasar a la acción para ir solucionando lo retos que se nos plantean antes que se conviertan en problemas.
Así que la próxima vez que te sientas superado por tu trabajo, prueba una de estas acciones, o más de una. Ninguna tiene efectos secundarios y en la mayoría de las ocasiones mejoran nuestra vida laboral, la de nuestros compañeros y la personal.