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Es posible conocer a un directivo sin necesidad de verle, por el equipo que tiene
Juan Mateo, formador de directivos y autor de 'El argumento'
15/04/2013 Juan Mateo, uno de los formadores de directivos más prestigiosos de nuestro país, acaba de publicar su último libro, “El argumento”. Mediante la técnica del pop-up, se suceden una serie de relatos en los que cualquier persona encontrará reflexiones interesantes, pero sobre todo aquellos que deben manejar un equipo de trabajo. Y es que al final, lo que define a un directivo es el talento que le rodea.
En los tiempos que corren todos sufrimos por recortes y despidos. Pero ¿por qué está pasando el directivo que tiene que realizarlos?
Creo que en ese sentido es el gran olvidado. Parece que el único que sufre, porque es cierto que es el que más sufre, es la persona que es despedida. Lo cual no implica que la persona que toma esa decisión no lo padezca. Un ejemplo muy análogo es el de un médico que tiene que dar una mala noticia a un paciente: la gente piensa que ya están acostumbrados, pero nada más lejos de la realidad. Lo sufren, y mucho. Son situaciones complejas tanto para el que tiene que anunciarlas como el que tiene que padecerlas. Habría que darle a los directivos la posibilidad de ser comprendidos, en lugar del rechazo directo que reciben. Alguien tiene que tomar las decisiones difíciles y ellos asumen este papel. Así se encuentran en la llamada situación sándwich: decisiones impuestas por los de arriba que critican los de abajo.
¿Cuál es su consejo ante esta situación?
Ciertamente el directivo intermedio, la parte de en medio del sándwich, se lleva el bocado por las dos partes. Cuando uno está en una posición directiva, tiene que asumir su responsabilidad y ejecutar lo que sus superiores le dicen. Ahora, no olvidemos que uno siempre tiene la posibilidad de negarse si una situación le parece injusta. Otra cosa es si somos capaces de asumir las consecuencias de esa negación, pero no vale escudarse en “tomo esta decisión porque me lo mandan los de arriba, pero no estoy nada de acuerdo”. Si aceptas transmitir una decisión, automáticamente es que estás de acuerdo con ella. Puede que lo hagas para salvaguardar tu puesto, y es legítimo, pero entonces no intentes esconderlo inventando escenarios que no son reales.
Hablemos del libro que ha lanzado recientemente “El argumento”, un libro pop-up para adultos con una intención claramente pedagógica.
Hay otros libros para adultos realizados mediante esta técnica, pero dedicados a temáticas más artísticas. Como me dedico a formar adultos, especialmente a directivos, sé más que nadie lo difícil que es captar su atención para la lectura, porque es una cultura poco impregnada en el mundo empresarial. Por eso hay que poner cebos, que hagan la lectura lo más lúdica posible, de forma que el rato que dedican a leer sea tan divertido que no quieran dejarlo, o que busquen retomarlo enseguida que tengan otro hueco en sus apretadas agendas. Para eso están los recursos pedagógicos, para interactuar con ellos.