27/05/2013 Basado en la opinión de los consultores de la firma de Allison & Taylor, Forbes presenta un reportaje sobre seis situaciones que cruzan la línea de lo profesional y entran en el terreno de cosas que no son aceptables. Si un jefe ha hecho una o más de estas cosas, o entra en estos campos con regularidad, es el momento de plantear ciertas cosas, por mucho que la situación del mercado laboral sea complicada.
1. Hacer referencia al salario frente a otros trabajadores.
Los consultores de Allison & Taylor aseguran que esto es información privada y confidencial, y otros empleados no tienen que saber ni lo que cobra él, ni lo que se le paga a los demás miembros del equipo. Sentencias del tipo "Será que no te pago lo suficiente", o "Te pago demasiado," pueden llevar al resentimiento entre colegas.
2. Reprender a los empleados delante de los demás.
Aunque es una forma de intimidación habitual, esto no lo convierte en apropiado. Si bien es posible que un empleado haya cometido el error del que se le acusa, un buen jefe se encargará de hacerlo en privado. Y si no es así, pedirlo tampoco parecerá descabellado.
3. Tener expectativas poco razonables.
Esto es complicado, porque no siempre es cuantificable y esto dificulta determinar si las expectativas de un jefe son injustas o no. La conclusión es que los gerentes deben comunicar sus expectativas de rendimiento en el trabajo con claridad, deben ayudar a los empleados cuando sea necesario para alcanzarlas, y establecer plazos razonables para los proyectos.
4. Compartir demasiados detalles personales.
Porque los empleados no son terapeutas. Un jefe decide cómo de próxima es la relación con sus empleados, pero incluso si llegan a ser amigos, el trabajo no es el sitio en el que mantener una conversación sobre los problemas personales si no tienen relación con aspectos laborales. Si eso le pasa habitualmente a un empleado, una solución puede ser muy breve en las respuestas y intentar volver siempre a cuestiones de la empresa.
5. Hacer referencias inapropiadas.
Cualquier comentario de un jefe que provoque muestras de desagrado, dolor o incluso hacer subir los colores, es probablemente un comentario que no debería haberse hecho. Esto incluye chistes y comentarios sobre la apariencia física, ya sean en una conversación cara a cara, por teléfono o por correo electrónico.
6. Errar en los criterios de diferenciación.
Y pensar que el sexo, la raza, la edad o la religión es un factor determinante en el rendimiento laboral. Nada de esto tiene nada que ver con su capacidad para hacer el trabajo, y la simple sugerencia no es que sea injusta, es que es claramente discriminatoria.