27/05/2013 Los seres humanos estamos hechos para operar como tribus, lo hemos hecho des del inicio de nuestros tiempos y lo seguimos haciendo en todos los ámbitos de nuestra vida: la familia, los amigos y también el trabajo. En este último caso, solemos tener a alguien por encima, con quien no siempre compartimos la opinión, pero con el que podemos trabajar la relación para que nos tenga más en cuenta.
Erika Andersen, colaboradora de Forbes, ofrece concretamente siete recomendaciones a seguir para que nuestro jefe tenga una buena opinión de nosotros y así apoye nuestras iniciativas y en cierta manera, esto nos permita hacer las cosas un poco a nuestra manera, aunque la primera premisa consista en cumplir órdenes.
1. Cumple lo que dices. Esto es importante a todos los niveles, porque si la gente sabe que acostumbras a ser coherente entre lo que predicas y lo que haces, te toman más en serio. Si te comprometes a enviar un proyecto tal día, hazlo. Así tu jefe te tomará por una persona responsable y autónoma.
2. Asume responsabilidades en lugar de excusarte. En ocasiones es sencillamente cumplir con algunas de las instrucciones que nos dan, pero incluso así, excusarse no es la mejor opción. Acepta tus responsabilidades e intenta cumplir al máximo con lo que se te pide, dentro de lo que está a tu alcance, claro. Y evidentemente, si no puedes por limitaciones propias, acéptalas y comprométete a solucionarlas.
3. Convierte las quejas en peticiones. Es un hábito importante a construir en todas las facetas de nuestra vida, pero especialmente en el trabajo, y no sólo hacía ti, sino también en tu manera de hablar con y de los demás. En lugar de decir que los de informática son insoportables y negarte a trabajar con ellos, dile a tu jefe que te gustaría plantear alguna propuesta para mejorar las relaciones con ese departamento.
4. Céntrate en las soluciones. Si las peticiones son buenas, las solicitudes son aún mejores. Si además de plantearle la posibilidad de presentar una propuesta, directamente le planteas un esbozo de cual sería tu solución a un problema en concreto, estás dando una excelente imagen de ti como colaborador.
5. Maneja tu propio crecimiento. Muchos trabajadores esperan a ser cultivados por sus jefes, o su entorno, sin tomar un rol activo en esa formación. No entienden que cada uno es dueño del destino de su propia carrera y que tenemos que estar constantemente preguntándonos dónde queremos llegar y cuál es la mejor manera de hacerlo. En lugar de esperar que tu jefe te plantea nuevas oportunidades, dile explícitamente lo que te interesaría.
6. Sé un buen colaborador corporativo. Los jefes, aunque a veces no lo parezca, son perfectamente conscientes de quien colabora más en su equipo, quien pone las cosas fáciles a sus compañeros y quien apoya sus éxitos. Hazlo no sólo por él o ella, sino por tus compañeros y por último, por ti. Las influencias positivas siempre nos son devueltas.
7. Hazle la vida más fácil a tu jefe. No se trata de ser un pelota, pero la mayoría de jefes están hartos de ver como sus empleados solo se preocupan por ellos mismos. Dedica algún tiempo a facilitarle las tareas que tienen que ver contigo a tu jefe, porque su éxito es el de todo el equipo, y por lo tanto, también el tuyo. Y tu apoyo a él hará que cuando más lo necesites, el te apoye a ti.
Y porque si algún día eres tu el jefe, querrás que tus empleados se comporten así contigo.