26/06/2013 Special Medical Supplies es una pequeña empresa estadounidense, que ha estado produciendo hisopos y otros productos de plástico para su uso médico, durante más de diez años en Qiaozi, un tranquilo pueblo al norte de Beijing.
La producción está parada porque los trabajadores están ocupados vigilando a Chip Starnes, su jefe. Desde el viernes, lo han hecho su prisionero, al que acusan de rebajar sus salarios. Starnes, de 42 años de edad, ha aparecido cansado y nervioso durante una visita de los medios de comunicación: “Ellos dicen que no puedo salir a menos que tengamos un acuerdo. Estoy abierto a negociar, pero quiero volver a mi habitación del hotel por la noche y tomarme un descanso".
El enfrentamiento no es demasiado inusual en China. "La razón por la que hacen esto es que se trata de una empresa extranjera, y por lo tanto, el jefe tiene un pasaporte extranjero", dice Geoffrey Crothall en el Boletín Laboral de China en Hong Kong. "Supongo que [los trabajadores] esperan que el jefe salga del país, por eso quieren asegurarse de que se queda allí hasta que reciben su dinero en el bolsillo".
Estos temores son alimentados por lo que pasó a otras fábricas durante la crisis financiera de 2008, cuando la demanda mundial de productos chinos cayó. "Muchas fábricas cerraron, el jefe vendió todo el equipo de fábrica, dejó de pagar a los trabajadores durante varios meses, y luego desapareció", recuerda Crothall en declaraciones a Financial Times.
Los trabajadores de Special Medical Supplies afirman que no cobran desde abril, y que además son conscientes de que Chip está empaquetando las materias primas y la maquinaria para deslocalizar el negocio a India. A esto, Starnes reconoce que el negocio de los plásticos ya no es competitivo en China.
Por eso la empresa ha transferido personal gradualmente desde el año pasado. “Estamos indemnizando a las personas que estamos despidiendo, pero están exigiendo indemnización también los que se quedan, y esto es un suicidio empresarial: no voy a compensar a las personas que todavía tienen trabajo”, afirma Starnes.
En China, ante este tipo de situaciones, la policía sólo interviene si hay episodios de violencia, pero los empleados intentan que no llegue a este punto, para que su interlocutor sea la embajada.