
16/10/2013 Se necesitan todo tipo de personas, experiencias, conocimientos y personalidades para hacer un negocio exitoso. Si todos los miembros de un equipo destacaran en lo mismo, estaríamos en un proyecto que podría funcionar correctamente pero sería bastante estático y muy poco creativo, atributos totalmente opuestos a la mejora continua.
¿Pero qué pasa cuando lo que distingue a algunos trabajadores es la pereza? Es decir, pueden aportar muchos aspectos positivos, y por eso queremos retenerlos, pero les cuesta hacerlo o lo hacen tarde. He aquí algunos consejos de Janine Popick, colaboradora del portal Inc., para lidiar con estos personajes.
Inventores de excusas
Todos hemos convivido en algún momento de nuestra trayectoria con alguien que pone excusas para todo, que según la imaginación de cada persona, van de lo más simple a lo más inverosímil. Empezaron en el colegio diciendo que el perro se había comido los deberes y ya no lo han dejado. El principal problema que supone este perfil es el contagio de su actitud a los demás compañeros.
Lo que el responsable de este equipo debe hacer es dejar claro a la persona en cuestión que nadie se está creyendo sus excusas. Y que todos los miembros del equipo tienen condicionantes similares, así que no tiene por qué ser él o ella distinto a los demás. En la mayoría de ocasiones es una actitud que desaparece simplemente con refuerzos positivos, premiando cada vez que no se ponen excusas y que las tareas se concluyen como es pedido.
Alargadores de fechas límite
Hay muchas personas que por definición, nunca cumplen las fechas límite. Es cierto que cada uno puede decidir, en caso de no tener tiempo de llegar a todo, que algunos proyectos son prioritarios a otros, pero esto debe ser una solución puntual, no el pan de cada día. El hecho de que un miembro de un equipo, por costumbre, entregue las cosas tarde, significa que la empresa en general, va tarde.
En primer lugar, hay que indagar el por qué de este comportamiento, asegurándose de que la persona en cuestión dispone del tiempo necesario para hacer las cosas en las fechas que se le exigen. Si es así, entonces solo estamos ante un problema de distribución del tiempo, y el propio responsable del equipo puede transmitirle distintos métodos para organizarlo mejor.
En este caso, además, es muy efectivo el refuerzo positivo por parte de los demás miembros del equipo, que le agradezcan cuando las cosas son entregadas a tiempo y le hagan entender que el trabajo de todos tiene un mejor resultado si cada miembro cumple con sus deadlines.