
15/11/2013 La Jornada de Directivos CEDE 2013 que se ha celebrado este jueves en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga ha arrancado con un encuentro previo entre directivos de CEDE y jóvenes estudiantes de las principales escuelas de negocio y de la universidad de Málaga (AESIC, EOI, Instituto Internacional San Telmo y Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial). El acto se ha celebrado a las 16 horas en el Museo del Patrimonio Municipal de Málaga, en pleno corazón de la capital de la Costa del Sol.
Amparo Moraleda y Francisco Belil, miembros de la Junta Directiva de CEDE y ejecutivos de contrastada trayectoria, han querido compartir con los estudiantes las características que definen a un buen directivo, y también han esbozado las líneas que ha de seguir cualquier joven para lograr las metas que se propone y ser una pieza clave en el éxito de la empresa. Los jóvenes, han asegurado, son la base para el crecimiento económico sostenido del país.
Consejos para un buen directivo
La sesión se ha iniciado con la presentación de la sesión a cargo del Manuel Gago, vicepresidente de CEDE, quien transmitido que la perseverancia es fundamental para el desarrollo de una carrera profesional, y que valores como el “esfuerzo” y la “ilusión” son imprescindibles en los momentos de dificultades. Durante su exposición consideró que no se debe caer en las “falsas esperanzas”. Lanzó, en cambio, un mensaje tranquilizador a las nuevas generaciones, convencido de que el entorno va a mejorar y, con él, las posibilidades de futuro.
Amparo Moraleda, presidenta del Consejo Directivo de AED Madrid y patrona de la Fundación CEDE, comenzó su intervención ofreciendo las claves que definen al buen directivo. Con una larga trayectoria profesional en compañías internacionales de prestigio como IBM o Iberdrola, la directiva subrayó la “excelencia en el trabajo, la fiabilidad” y la capacidad “para asumir riesgos” como rasgos fundamentales en los tiempos que corren. Desde el punto de vista técnico, el directivo actual ha de estar “técnicamente actualizado” y “saber rodearse de profesionales válidos y de confianza”, dijo. En este punto, la ejecutiva señaló que es positivo asumir las aportaciones constructivas “aunque no les guste” y liderar al equipo de forma transparente, comunicando de forma efectiva y teniendo las ideas muy claras. En su opinión, la alta dirección se asemeja a una “carrera de fondo” en la que la “resistencia y perseverancia” pueden ser las claves del éxito.
Francisco Belil, vicepresidente de la Fundación CEDE y hasta 2011 responsable europeo de Siemens, apostó por el lado más humano del directivo y su influencia en el desarrollo profesional. Afirmó que “hay talento en todas las personas”. Asimismo, destacó virtudes olvidadas como la “curiosidad”, la “pasión”, e incluso la “felicidad” y el hecho de “hacer felices a los demás” durante la vida laboral. Valoró el hecho de equivocarse en la medida que se “aprende más de los errores”. En un entorno siempre hostil y competitivo, pidió a los jóvenes estudiantes “ser transparentes, íntegros y optimistas” y, sobre todo, capacidad para trabajar en equipo.
Luis López, director de Recursos Humanos de Deloitte, coincidió con ambos en el liderazgo, el compromiso y la asunción de riesgos. No obstante, propuso nuevas características cómo influir e inspirar a sus semejantes y ser capaces de innovar en el entorno empresarial. Defendió un perfil mucho más sociable basado en una mejor comunicación y mayor capacidad de relación frente a clientes y proveedores.