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Las excusas más ridículas para no ir a trabajar

No saber qué ponerse o tener pegamento en la cerradura son algunas de las más divertidas

 
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29/11/2013 La revista Forbes elabora otra de sus famosas listas, pero esta vez no responde a los famosos más ricos ni a las jóvenes promesas más destacables. Esta vez busca las excusas más ridículas para no ir a trabajar que han llegado a la redacción de una forma u otra. He aquí las diez respuestas más inverosímiles, juzguen ustedes mismos.

1. El pavo industrializado. Ya se sabe que comer pavo es habitual en Estados Unidos, y por eso, como la mayoría de alimentos, se producen de manera industrializada. Un empleado aprovecho este acontecimiento para decir que los productos químicos que contenía su plato le hicieron quedarse dormido y perderse la reunión a primera hora de la tarde.

2. La dentadura voladora. Sí, los que llevan fundas o dentadura postiza pueden padecer el incómodo momento de que se les caiga, pero alguien explicó que había llegado tarde porque mientras conducía por la autopista hacia la oficina con la ventana abierta, le había saltado volando una pieza.

3. El enfado incontrolable. En alguna empresa de algún lugar del mundo había que abordar un tema que había sido muy conflictivo. Pues bien, uno de los afectados simplemente no se presentó y mandó un correo electrónico explicando que se sentía tan enfadado que temía que su agresividad hiriera a alguien.

4. El boicoteo del pegamento. En este caso, la afectada, que al parecer era una mujer, llamó al trabajo explicando que no tenía ninguna intención de quedarse en casa, pero que no tenía más alternativa puesto que alguien había puesto pegamento en las ranuras de todas las puertas y de todas las ventanas.

5. El forofo del fútbol. Históricamente la gente se ha inventado excusas para poder disfrutar de los partidos de sus equipos favoritos. En esta ocasión, un seguidor de fútbol americano se sentía tan deprimido porque su equipo había perdido el domingo que necesitaba el lunes para recuperarse.

6. El mordisco en la lengua. Una empleada escribió un correo electrónico a su superior explicándole que no podía acudir a la oficina, ni llamarle por teléfono por explicárselo, puesto que se había mordido la lengua de tal manera al levantarse que no podía hablar.

7. El ataque de las abejas. Un joven llamó preocupado a su trabajo puesto que una colonia de abejas había decidido rodear su coche, lo que le impedía entrar en él y por supuesto, ir a trabajar.

8. Las compras de última hora. Era 24 de diciembre y alguien no había tenido tiempo de comprar los regalos de Navidad para su familia. Casi no puede considerase excusa, puesto que directamente llamó y lo explicó así a su jefe.

9. La difícil decisión de la ropa. Estaba una mujer tan, tan indecisa sobre qué ropa ponerse para ir a trabajar, que entró en una especie de bucle del que no podía salir. Tras probarse la mitad de su armario, llamó a su oficina y explicó que veía incapaz de acudir al trabajo.

10. La no-fiabilidad de los GPS. Un señor decidió innovar y acudir al trabajo probando la ruta que le ofrecía su GPS. Fuera porque puso mal la dirección o porque las indicaciones eran incorrectas, se perdió y llamo a su trabajo…¡desde otro estado!
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