05/12/2013 Izaskun Santamaría lleva 24 años trabajando en Eroski pasando por varios departamentos y responsabilidades. Hace siete años llegó al equipo de Comunicación Interna de Eroski. Recientemente la compañía ha recibido el premio Wolters Kluwer/Capital Humano a la mejor Estrategia de Comunicación Interna. Hoy la responsable de ese equipo nos cuenta su experiencia en esta particular disciplina de la comunicación.
La comunicación interna en una empresa como Eroski, con socios cooperativistas, ¿tiene alguna peculiaridad respecto a la que pueden estar desarrollando otras empresas no cooperativas?
Creo que todo, absolutamente todo, comunica y puede estimular. Y en una empresa de propietarios este hecho cobra una mayor dimensión. Si la empresa es nuestra, lógicamente somos sus mejores portavoces. Y precisamente por esto, tener acceso a la información necesaria para la toma de decisiones, por pequeñas y cotidianas que estas sean, es mucho más que un derecho. La responsabilidad de quienes estamos en el equipo de comunicación interna es la de facilitar la información necesaria a los compañeros, la de hacer llegar las novedades y las buenas prácticas en el menor tiempo posible y de la manera más clara, sencilla y digerible.
¿Cómo afecta a su trabajo una situación económica tan desfavorable como la que sufrimos en este momento?
Por un lado le afecta bastante. Hemos tenido que reducir costes al máximo, tanto que llevamos unos años haciéndolo prácticamente todo internamente, en el propio departamento. Pero sobre todo lo mejor de la crisis, ha sido el hecho de descubrir que en situaciones adversas se agudiza el ingenio, que podemos tener mejores ideas y ser más resolutivas.
Según tu experiencia ¿ha cambiado la actitud respecto a la comunicación interna? ¿El cliente interno ahora, con la crisis, es más racional o se mueve más por impulsos?
Creo que se está produciendo un gran cambio en la relación entre el socio trabajador (o cliente interno, como prefieras) y la comunicación de puertas para adentro, incluso respecto de la información en general. En ocasiones los equipos de comunicación interna de las empresas van un poco por detrás y no queda otra que ponerse las pilas. Mi recomendación es entender de una vez por todas que el usuario de nuestro trabajo ha cambiado, ahora está mucho más informado, es más racional y además se mueve más por el medio digital. Esto obliga a unos ritmos informativos mucho más trepidantes. Todo es más ágil, más rápido, casi vertiginoso. Y el consumo informativo es inmediato, con un acceso multicanal a la información.
Las nuevas tecnologías ahora nos permiten tener un dialogo continuo, permanentemente abierto, directo y personal, y si hay algo que puede cambiar el rumbo de los contenidos precisamente es esto. Ahora los lectores pueden dar sus opiniones, enviarte contenidos, buenas prácticas o incluso vídeos que desean ver publicados en los medios internos. En este sentido, hoy todos somos comunicadores.
¿Cual es el máximo indicador del éxito de la comunicación interna?
Para mí sigue siendo que entre el emisor del mensaje y el receptor haya una unión, o lo que es lo mismo, que entre los profesionales y entre los órganos de la empresa la información fluya. Y, por supuesto, que los mensajes lleguen a quien tienen que llegar y lo hagan a tiempo, y que la información sea útil, que permita avanzar, que la sientas tuya. Está bien que la comunicación sea creativa, pero tiene que tener una eficacia, ser entendida y ser coherente con los valores de la empresa, que al fin y al cabo son los valores que compartimos las personas que trabajamos en ella.
¿Y cuáles son los errores que un profesional de la comunicación interna tiene que evitar?
Sobre todo, el derrotismo. El dejarse convencer por esquemas antiguos y clásicos, y el no innovar ni proponer formatos nuevos ni ideas cada día. La labor de todos y cada uno de los profesionales de una empresa es aportar y generar valor para el colectivo, y un profesional de la comunicación interna es uno más, y tiene el compromiso de hacerlo.