12/12/2013 El presidente de Dominos Pizza, Lance Batchelor, ha abierto la caja de los truenos tras pedir al Gobierno británico que rectifique su postura respecto a la inmigración, ante la imposibilidad de cubrir 1.000 puestos de trabajo que los británicos no están dispuestos a aceptar. La expansión en Reino Unido de una de las cadenas de restaurantes con más empleados en Londres se está frustrando ante la falta de mano de obra, según Batchelor.
“Ya no sabemos qué más debemos hacer para encontrar trabajadores. Desde el endurecimiento de la ley de inmigración hace dos o tres años, cada vez nos es más difícil encontrar gente. Podríamos contratar a más de 1.000 empleados mañana en Reino Unido, si tuviéramos candidatos para ello”.
En concreto, se trata de puestos de cocineros y repartidores que los británicos no quieren cubrir. “Todas nuestras sucursales en Londres están operando a la mitad de su capacidad debido a este problema, si lográsemos ampliar la plantilla podríamos gastar más dinero en marketing y esto ayudaría a impulsar la economía”, prosigue Batchelor.
Las controvertidas declaraciones han enfurecido al equipo de gobierno de David Cameron que busca medidas para disuadir a potenciales inmigrantes, especialmente ante el levantamiento de las restricciones de la Unión Europea el próximo mes de enero para que rumanos y búlgaros puedan integrarse en el mercado laboral de cualquiera de los países miembros.
El ministro de Inmigración le acusa de buscar mano de obra barata
El ministro de Inmigración, Mark Harper, ha acusado a Batchelor de querer abrir las puertas a inmigrantes poco cualificados, para así poder aprovecharse de la mano de obra barata y mantener unos salarios precarios.
“Me parece que si tiene empleos disponibles, que no se pueden cubrir, quizá debería simplemente reflexionar sobre el salario que está ofreciendo. Probablemente si pagara a su personal un poco más, podría encontrar empleados más fácilmente. Esto es un mercado”, ha afirmado Harper.
Domino’s cuenta con unos 25.000 empleados actualmente en todo Reino Unido y sólo en Londres dispone de una plantilla de más de 3.300 personas en 109 establecimientos. Cada año, la cadena abre una media de 45 locales, que suponen la creación de 2.500 puestos.