
16/12/2013 El gigante aeronáutico EADS, que da trabajo a 140.000 personas en Europa, anunció la semana pasada durante un masivo comité de empresa celebrado en Múnich que va a suprimir en los próximos tres años 5.800 empleos en Alemania, Francia, España y Reino Unido, reduciendo así su plantilla en un 4%.
Los recortes, decididos por el director ejecutivo del grupo, Tom Enders, tras el bloqueo alemán a su deseada fusión con la británica BAE, afectarán a las divisiones de defensa y espacio, que serán reestructuradas en busca de mayor eficacia y mayores márgenes comerciales.
En concreto, en relación a los trabajadores, en Alemania desaparecerán 2.600 puestos de trabajo (incluyendo 570 temporales); Francia perderá 1.700 puestos (400 temporales), Reino Unido, 700 puestos, y España unos 600 puestos. En relación a las sedes, el plan de EADS supondrá la venta de la sede social que el grupo posee en París, el cierre del cuartel general de la división militar en Unterschleissheim, al norte de Múnich;y la agrupación del ensamblaje del avión militar A400M en las plantas de Getafe y Sevilla, además de diversos cierres en Reino Unido.
Enders había advertido en la prensa hace semanas que se disponía a tomar “medidas draconianas” en las fábricas alemanas como consecuencia de la fusión en una sola compañía, que pasará a denominarse Airbus Defensa y Espacio, de las actuales divisiones de Defensa (Cassidian), Espacio (Astrium) y Airbus Militar, la constructora del A400M. Los márgenes comerciales de esas empresas se han reducido drásticamente en los últimos años sobre todo a causa del descenso de demanda en Alemania, según dijo el director ejecutivo a los sindicatos, que han recibido la noticia casi con alivio porque esperaban 8.000 bajas.
Aunque Enders ha garantizado que el plan no prevé despidos sino “salidas voluntarias, jubilaciones sin sustitución, caducidad de contratos temporales y movilidad interna”, la empresa ha hecho saber que, si no aparecen suficientes voluntarios, obligará a marcharse a 1.450 personas.
Las centrales francesas habían pedido al Gobierno socialista que hiciera valer el 12% del Estado francés en la compañía para limitar los daños, y han dicho que Enders antepone los criterios financieros a los sociales. Francia, Alemania y España, los tres países que participan en el accionariado (juntos reúnen el 27%), renunciaron la primavera pasada a su derecho de veto y a sentarse en el consejo. De momento, los Gobiernos asumen sin comentarios la decisión de Enders.