14/01/2014 Aunque tengan una posición superior en la jerarquía, hay muchas cosas que a los jefes se les pasa por la cabeza y tienen que callarse. Sin embargo, si les leyeramos la mente lo encontraríamos muy rápido, y siendo sinceros, cualquier trabajador en su posición posiblemente haría lo mismo.
1. “Sí, estoy leyendo tus correos electrónicos”.
En muchas empresas se vigila el uso de Internet y el del correo electrónico, especialmente en las empresas de mayor tamaño y en los sectores sensibles o altamente regulados. La mitad de los empleadores estadounidenses monitorea el uso de Internet de sus empleados, y una tercera parte los correos electrónicos. No estaría de más hacerse la idea de que estas cifras pueden ser similares en España.
2. “Estoy buscando a alguien más joven, y más barato”.
Desafortunadamente para ambas generaciones, los baby boomers envejecen y dada la coyuntura económica actual, la mano de obra joven resulta mucho más barata. El sesgo de edad es uno de los motivos más citados en los despidos laborales después de los recortes de presupuesto. Por eso es importante incorporar el cambio generacional y intentar mejorar la relación con todos los miembros de la empresa, tengan la edad que tengan.
3. “Sé cuando me pones excusas”.
La mayoría de los empleados se considera honesto pero resulta que dos de cada tres mienten cuando llaman a la oficina diciendo que están enfermos. Puede que sea desde una excusa para no aceptar un hecho, por ejemplo, haberse dormido; para hacer alguna actividad laboral que no quiere hacerse pública, como asistir a una entrevista de trabajo; o en los peores casos, para una actividad directamente de ocio.
4.” ¿Tu hijo? Tu problema”.
Aunque son muchas las empresas que disponen de políticas de conciliación, a la práctica los jefes quieren personas cuya prioridad sea el trabajo. Por eso hay madres que se quedan a las puertas de una promoción, porque el responsable teme que no le dedique el tiempo necesario. Tampoco son nada receptivos cuando las madres piden llegar más tarde o salir antes cuando los niños tienen algún evento concreto.
5. “Podría ser tu amigo, pero soy tu jefe...”
A los seis de cada diez trabajadores que han considerado a su jefe como un amigo, esto no les va a resultar una sorpresa. Los jefes, como humanos que son, tienen preferencias por ciertas personalidades, y en su equipo de trabajo, se llevarán los mejores proyectos o las mayores ventajas. Sin embargo, el responsable en cuestión no dudará en utilizar su condición de jefe por igual cuando lo considere necesario.
6. “…o tu peor enemigo”.
Del mismo modo que una buena relación con el jefe puede ayudarte en tu carrera, una mala relación puede hundirla. No puedes tratar a tu jefe como a un amigo y cuando hace algo que te desagrada, simplemente decírselo. Valora la relación como lo que es, una jerarquía en la que el superior está por encima del empleado y procura caerle bien a tu jefe.
7. “No promociono en función del rendimiento”.
Evidentemente, hay que hacer un buen trabajo para conseguir un ascenso, pero no es suficiente. Entran en juego muchos otros factores que, en ocasiones, no puede controlar el trabajador, incluidas las reglas de la organización, la cultura de la empresa o las propias preferencias del supervisor. Así que asegura un buen desempeño pero también el encaje en los demás requisitos.
8. “Yo soy superficial”."
Aunque nadie lo reconozca, los estudios demuestran que las personas delgadas y atractivas son mejor recompensadas, y que las personas con sobrepeso o poco atractivas son castigadas por ello. Esto significa que, a pesar que el desempeño no tenga ninguna relación con el aspecto físico, los jefes discriminan según la presencia.
9. "No tengo tiempo para ti".
A menudo, los responsables piden a los empleados que encuentren soluciones por su cuenta. Evidentemente esto estimula aptitudes en los trabajadores pero suele ser porque no tienen tiempo, y no siempre se atreven a decirlo así. Si estuvieran resolviendo uno por uno todos los obstáculos de su equipo, no tendrían tiempo para hacer su trabajo.
10. “No es por ti, es por mí”.
Te has pasado meses trabajando en un proyecto que presentara tu responsable. Así se sienten la mitad de los trabajadores, creyendo que su jefe se aprovecha de su trabajo. La verdad es que no siempre hay espacio para reconocer los créditos, y los buenos jefes lo reconocen después por otras vías. Sin embargo, hay que estar preparado para los que sí se aprovechan y nunca lo reconocerán.