
10/03/2014 Durante varios días consecutivos, he venido pasando junto a una pareja de indigentes. Éstos se cobijan en un banco situado a las puertas de unas famosas oficinas, en una concurrida calle de Madrid.
El primer día estaban sentados charlando entre ellos, su actitud era amigable, divertida y alegre; daban la sensación de sentir felicidad en aquel momento. El segundo, vi como una señora de edad bastante avanzada, seria y muy elegantemente vestida, se les acercaba. Creí que iba a manifestarles su queja por estar allí, pero lejos de esto, se sentó en el banco para charlar con ellos afablemente. El tercer día volví a ver a la señora acomodada en el banco y charlando distendida y amigablemente con ellos. Todos mostraban felicidad en sus rostros. El cuarto y último día observé cómo un caballero trajeado, con un cigarro en la mano, se acercó decididamente a pedirles fuego. Se acomodó, y con gusto, se unió al feliz plan de compartir un rato agradable de cháchara con unos perfectos desconocidos.
Lo que más me impresionó es la sensación que transmitía una situación, a la que por defecto, se le atribuyen emociones opuestas a las que me llegaron.
Esta experiencia me confirmó algo que desde RESULTA2 venimos trabajando y desarrollando en los últimos meses: no importan las condiciones que lleve puestas cada persona, todo empieza y parte de uno mismo. Cuando estoy bien conmigo y tengo las habilidades que me hacen disfrutar de mí, estoy preparado para dar el siguiente paso, que es ofrecer valor a mi interacción con los demás, es decir, con mi familia, mi equipo de trabajo, amigos, desconocidos… Y por último, pasar al tercer nivel, que es mi interacción con el mundo y mis circunstancias.
Mientras que lees esto es posible que te haya surgido una pregunta: ¿Exactamente entre 1 y 10, que puntuación me doy? Si estoy satisfecho, ¿es que creo haber alcanzado la excelencia?, ¿realmente tengo el nivel que necesito en mi relación conmigo mismo, con los demás o con el mundo? o ¿me falta ambición de crecer?
Es muy recomendable que te hagas este planteamiento, y sobre todo, que busques la respuesta real basada en tu momento presente, pues como dijo Shakespeare, sabemos lo que somos, pero no sabemos lo que podemos llegar a ser. Desde
RESULTA2 te invitamos a que averigües en que nivel te encuentras, de una manera diferente:
descubre tus competencias jugando.
En una sociedad tan competitiva, es necesaria una amplia experiencia, o tener los conocimientos técnicos, pero ¿es suficiente?
Si deseamos ser excelentes y tener unos resultados excepcionales necesitamos estar preparados y avanzar creciendo a la velocidad que nos demanda nuestro día a día, para no correr el riesgo de quedarnos siendo expertos de un mundo que ya no existe. Si de verdad crees que necesitas crecer descubre el
Programa GroWin’ es un proceso de crecimiento evolutivo en competencias y habilidades basado en tres niveles:
I Grow: ganarás en tu relación contigo mismo
GroWe: ganarás en tu interacción con los demás
GroWorld: ganarás en tus relaciones con el mundo, el tiempo y las circunstancias.
Helena Montero, directora de Excelencia en RESULTA2