08/04/2014 El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentará hoy en un acto en la Casa Blanca dos decretos de ley para promover la transparencia salarial en favor de la mujer trabajadora de la nación, que de media cobra sólo 77 centavos por cada dólar que gana uno de sus compañeros varones.
Uno de los decretos que firmará Obama prohíbe a los empleadores federales tomar represalias contra los trabajadores que cuestionen su remuneración y quieran discutirla, según informó la Casa Blanca en un comunicado.
El segundo decreto que rubricará es un memorándum presidencial en el que da instrucciones al secretario de Trabajo para establecer nuevas regulaciones que exijan a los empleadores federales proporcionar al departamento un resumen con la información de la remuneración de sus empleados, incluyendo los datos por sexo y raza. El departamento de Trabajo utilizará esta información para favorecer el cumplimiento de las leyes de igualdad salarial.
Las mujeres son casi la mitad de la fuerza laboral del país
Las mujeres estadounidenses representan casi la mitad de la fuerza laboral del país, pero de media sólo ganan 77 centavos por cada dólar que ganan sus compañeros varones, según los últimos datos del censo nacional.
Los dos decretos que Obama presentará se enmarcan en su propósito de legislatura de reducir las desigualdades en Estados Unidos y en una agenda marcada por las elecciones legislativas de noviembre, en la que los demócratas se juegan mantener el control del Senado.
Para ello, los legisladores de su partido apremian al presidente a impulsar una agenda genuinamente demócrata que marque diferencias con los republicanos en asuntos sociales para retener el voto de los colectivos que le auparon a la presidencia, entre ellos y en un lugar muy destacado las mujeres.
Otro de los colectivos vitales para los demócratas es el latino y la discriminación salarial es más acusada entre las mujeres hispanas, que sólo ganan 56 céntimos por cada dólar que recibe un hombre caucásico. Estas iniciativas en favor de la mujer llegan después de que Obama subiera, también por decreto, el salario mínimo de los empleados federales a los 10,10 dólares la hora, una medida que quiere ampliar a todos los trabajadores, para lo cual necesita el visto bueno del Congreso.