03/06/2014 El anuncio de la abdicación de Juan Carlos en su hijo Felipe ha dado lugar a una infinidad de crónicas y reportajes sobre los hechos más destacables de su reinado. Los más críticos, avivando el debate entre monarquía y república, se centran en el dinero que la familia real cuesta a todos los españoles.
Aunque la opacidad en las cuentas de los Borbones dificulta este trabajo, se calcula que el Rey cuenta con una fortuna personal que alcanzaría entre 1.600 y 2.300 millones de euros, según las fuentes.
Las cifras más bajas surgen del trabajo del profesor Herman Matthijs, profesor de la Universidad de Bruselas y especialista en presupuestos y patrimonios de las casas reales europeas. Matthijs elaboró un informe en 2012 que por entonces, estimaba la riqueza del jefe de Estado en unos 1.800 millones, pero, como todo en la crisis, se ha depreciado. El montante es tildado de exagerado e inexacto por la Casa del Rey.
En cambio, las cifras más altas se dan en la prensa extranjera. En concreto, The New York Times estimó el patrimonio de Juan Carlos I en 2.300 millones de dólares en un artículo que dinamitó las redes sociales. A día de hoy, la NBC lo sitúa en 2.000 millones de euros aproximadamente, coincidiendo con la revista Forbes, autora de infinitos rankings sobre la riqueza de diversos personajes.
La asignación, la única cifra publicada
La Casa del Rey sólo hace públicos los sueldos asignados a Juan Carlos (280.000 euros) y al futuro Rey, Felipe VI (140.000). Nada dice sobre el patrimonio de la familia, que sigue sin aclararse a pesar de que la demanda de información ha sido intensa desde que Juan Carlos se coló en la lista que Forbes elabora cada año sobre las mayores fortunas. Zarzuela alega a los periodistas que se trata de “un asunto privado” para evitar los detalles.
Mientras tanto, los bienes del monarca permanecen en la sombra. Según los estudios, el Rey ha amasado unos 540 millones con inversiones en renta variable y obras de arte. Otros 1.100 millones corresponderían al valor de diversas propiedades. Pero la pregunta quizás debería ser si ese patrimonio se construyó desde cero o ya contaba con una buena base.
Una misteriosa herencia
Juan de Borbón, padre de Juan Carlos, fue rey en el exilio durante toda la dictadura franquista, y a menudo se le ha dibujado como un hombre poco favorecido. En 1977 renunció a sus derechos dinásticos a favor de su hijo, Juan Carlos I, de quien se dijo que llegaba al trono sin patrimonio.
Sin embargo, el que fuera conde de Barcelona dono a sus hijos una mansión en una lujosa urbanización madrileña, vendida por 2,7 millones; un edificio de oficinas en la capital española; un apartamento en Portugal y otro en Baqueira, este último entregado por los empresarios de la zona como reconocimiento a la promoción turística que hacía de esas estaciones de esquí.
Hace un año, coincidiendo con el 20 aniversario de la muerte de Juan de Borbón, El Mundo publicó una información en la que definitivamente se desmontaba el tópico de que Juan murió pobre. A su fallecimiento, el conde de Barcelona dejó una fortuna de 1.100 millones de pesetas, en tres cuentas domiciliadas en Suiza: una en Ginebra y dos en Lausanne. La Casa Real aún no se ha pronunciado sobre esta información.
Generosos regalos
A todo esto hay que sumarle una larga lista de regalos al representante de España por excelencia, provenientes principalmente de círculos empresariales, no incluidos en el desglose de gastos de la Casa Real.
Los regalos a lo largo de su reinado han ido desde coches, como el lujoso Porsche deportivo que le dio el banquero Javier de la Rosa; veleros, como el primer Fortuna regalado por el rey Fahd o el que más tarde le entregaron varios empresarios mallorquines; y hasta propiedades inmobiliarias, como la mansión en Lanzarote que le regaló el rey Hussein de Jordania.