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Las mujeres asiáticas, acusadas de abusar de los días de baja por menstruación
Diversos países del continente contemplan días de baja para hacer frente al malestar de estos días del mes
03/06/2014 Diversos países asiáticos contemplan que las mujeres puedan acogerse a diversos días de baja cada mes para hacer frente al malestar que pueden experimentar durante la menstruación. El más reciente en aprobarlo ha sido Taiwán (2013), donde la enmienda a la Ley de Igualdad de Género en el Trabajo añade a los 30 días de baja laboral pagada por enfermedad otros tres adicionales por menstruación.
En Indonesia, las mujeres pueden cogerse dos días al mes en el trabajo por estos motivos, aunque ha habido protestas porque muchas empresas que o bien ignoran estos derechos o bien obligan a las afectadas a computarlos como días libres. En Corea del Sur se aprobó la baja por menstruación en 2001 y luego se extendió también a las estudiantes universitarias.
Sin embargo, la medida se ha considerado un fracaso debido a un supuesto “abuso”, ya que, sobre todo entre las estudiantes, era “una excusa para ausentarse”. Los más críticos fueron los colectivos de hombres que vieron esta ley como una forma de discriminación a la inversa.
Estas polémicas leyes han puesto de acuerdo a personas de diferente sexo e ideología tanto a la hora de defenderlas como de criticarlas. La realidad es que incluso en los países en los que la justificación de estas medidas parece bien intencionada, son pocas las mujeres que se acogen a ellas.
Rusia, el último ejemplo fallido
En Rusia, uno de los últimos países que planteó introducir este tipo de cambios en la legislación laboral, a petición del Partido Liberal-Demócrata, la propuesta fue férreamente condenada por los colectivos feministas. Y es que la propuesta de ley se justificó acompañándola de afirmaciones como que “los dolores menstruales reducen la memoria y la capacidad de trabajo”, así como que “la menstruación no sólo es un problema médico, sino también social”.
Concretamente, el texto propuesto hace ahora un año en la Duma se razonaba de la siguiente manera: “Durante este período (de menstruación), la mayoría de las mujeres experimentan malestar psicológico y fisiológico. Este dolor es a menudo tan intenso que hace necesario llamar a una ambulancia… La fatiga propia de la menstruación reduce las capacidades y conduce a un malestar emocional”. Como era de esperar, la medida fue condenada por las feministas rusas.