28/10/2014 Cuando encontramos un nuevo trabajo nos sentimos felices y pensamos que cumplirá todas nuestras expectativas. Esperamos un buen ambiente laboral, compañeros solidarios, horarios flexibles, jefes empáticos y comprensivos y un gran desarrollo profesional. Sin embargo, en ocasiones no todo es como lo soñamos.
Todo nuevo empleo es un desafío profesional; es frecuente tener que enfrentar situaciones de estrés y condiciones que quizás no esperabas, sobre todo en un comienzo. Pero, hay quienes no son capaces de afrontar de manera optimista aquellas situaciones y sucumben drásticamente, cayendo en depresiones o cuestionándose su profesión. Lamentablemente, en las universidades no enseñan competencias fundamentales y necesarias para superar aquellas desilusiones laborales, como la capacidad de adecuarse a las circunstancias y la tolerancia a la frustración.
Expertos señalan que los jóvenes son los que tienen menor tolerancia a las adversidades, principalmente por dos factores: la primera, por no lograr las metas en su primer empleo, ya que es una experiencia nueva y fundamental para su desarrollo profesional; la segunda por no encontrar trabajo en el corto plazo, luego de haber terminado su carrera. De hecho un joven recién licencidado tarda alrededor de seis meses en encontrar un empleo.
A esto se suma que sólo cuatro de cada diez consiguen un trabajo relacionado con su profesión, fuente importante de angustia e incertidumbre en los jóvenes. Además, no es extraño que profesionales menores de 30 años manifiesten síntomas de estrés laboral, esto porque a esta edad la gran mayoría tiene doble responsabilidad: trabajar y estudiar.
El no lograr las metas, principalmente laborales, genera un sentimiento de fracaso, pero el problema no está en el dolor que causa tal desilusión, sino que muchas veces las personas no saben cómo reaccionar ante tales situaciones. La buena noticia es que la tolerancia a la frustración y la capacidad de adaptarse a diversas circunstancias, son habilidades que se pueden aprender.
Desarrollar la capacidad para tolerar las frustraciones significa saber afrontar los diversos problemas que tenemos a lo largo de nuestras vidas, ya sean de situaciones laborales, amorosas, económicas o familiares. La tarea es asumir que probablemente tenemos una percepción exagerada de la situación que estamos viviendo o bien, no queremos superar el malestar que estamos experimentando, porque nos es más cómodo y no tenemos la valentía de enfrentarlo y continuar luchando.
La desilusión laboral suele presentarse en los trabajadores de recién ingreso a la empresa, o al puesto en caso de un movimiento interno. Los principales síntomas que lo caracterizan son:
- Sentir que el trabajo no es importante ni se valora por los demás.
- Descubrir que el desarrollo profesional será a muy largo plazo o que existen escasas posibilidades de un ascenso.
- No sentirse a gusto con la cultura de la empresa.
- Constantes roces con los compañeros de trabajo.
“Hace un par de años, una carrera profesional garantizaba un empleo y el éxito en él. Hoy, además de tener un mercado más complejo, el reto es trabajar en el campo que se estudió y esta es una de las principales causas de la desilusión laboral”, señala Margarita Chico, directora Corporativa de Comunicación en Trabajando.com.
“Los profesionales, sobre todo los recién egresados, deben entender que éste es un tema más común de lo que se cree. Lo importante es que sean persistentes y no sucumban ante este tipo de situaciones y que deben presentar un alto grado de compromiso con la empresa y tomar con madurez profesional los retos y dificultades que se presenten, esto los hará crecer y obtener el ascenso que tanto sueñan”, agrega.