18/12/2014 PSYA ha puesto en marcha un nuevo programa para los ayudantes familiares de personas mayores dependientes, con el objetivo de ayudar a las empresas a mejorar el bienestar de sus empleados a través de medidas concretas de sensibilización, formación o acompañamiento individual.
El envejecimiento de la población, la reducción de los presupuestos públicos para ayudas sociales, está obligando a los trabajadores de todos los sectores a asumir determinadas funciones en el seno de sus familias, relacionadas con el cuidado de las personas dependientes.
Un estudio realizado por Malakof Médéric, grupo francés de seguros y pensiones, afirma que el 14% de los trabajadores franceses deben combinar su trabajo, su vida personal y su rol de ayudante, y aunque no existen estudios similares en nuestro país, la cifra de profesionales que en España compagina estas dos actividades, es similar al del país vecino.
Según los datos de otro estudio, en esta ocasión de la Fundación Novartis, un trabajador ayudante pierde aproximadamente unos 16 días al año en el trabajo por absentismo debido a bajas por enfermedad, excedencias, reducción de jornadas, sufrimiento psicológico visible en casi todos los testigos, fatiga física, lo que en última instancia puede conducir a un deterioro de la salud del cuidador.
En palabras de Christine Loos, directora general de PSYA en España, “el 15% de los empleados son al mismo tiempo los cuidadores y 60% de los empleados están preocupados por la idea de convertirse en uno día en personas dependientes. Esta situación trae consigo una serie de consecuencias directas e indirectas como el presentismo, la falta de disponibilidad, la disminución de la autoestima, problemas financieros, aunque también hay otros aspectos positivos como que los cuidadores conforman una fuerza humana individual y social capaz de generar nuevos conocimiento”.
Ante esta realidad, una gran cantidad de empresas de nuestro país comienzan a reconocer el trabajo de estos empleados, lo que ha supuesto la incorporación a sus culturas empresariales de una serie de valores como la solidaridad, la responsabilidad social e incluso una mejora de su política de calidad de vida en el trabajo, especialmente en la conciliación entre vida profesional y personal.