14/01/2015 Para muchos, el comienzo de un nuevo año va de la mano con la planeación de otros sueños y objetivos. Pero para ello, es necesario realizar un balance de lo pasado, las metas logradas y aquello que quedó pendiente para realizar para los próximos doce meses que se avecinan.
Junto a lo anterior, también es un buen momento para una autoevaluación: qué se logró, lo que no se pudo concretar y por supuesto nuevos desafíos.
Analizar los aciertos y fracasos del 2014 de manera crítica, permite ver la realidad objetivamente, logrando un balance que será útil para planear un futuro provechoso.
Durante estas primeras semanas del 2015, muchos reflexionarán sobre los cambios que esperan tanto personales como en materia económica y laboral. Lo importantes es que no pretendas abarcar mucho. Se recomienda realizar un ranking de las prioridades, pues claramente no se puede lograr todo de una vez, y es mucho más efectivo poner todas las fuerzas en un objetivo, que en todos al mismo tiempo.
Para algunos sin duda, uno de los principales anhelos será encontrar un empleo, o simplemente cambiar el actual. Pero, ¿qué se debe tener en cuenta antes de decidir buscar o cambiar de trabajo? En Trabajando.com te damos algunas pautas para replantearse si realmente un nuevo año debe ser sinónimo de un trabajo nuevo.
Cambiar de empleo
Si ya crees que ha llegado el momento de cambiar de aires, lo primero que debes tener en cuenta es la razón de esta decisión, si bien es cierto que esto puede resultar benéfico en varios aspectos, es necesario saber que existen otros factores que deben analizarse antes de decir sí a un nuevo empleo. Por ejemplo, el ambiente laboral, horarios, bonos, beneficios de salud, posibilidad de desarrollo profesional, entre otros.
En ocasiones las razones que impulsan a tomar esta decisión puede deberse a arrebatos del momento o temas personales que no tienen relación con el trabajo. Sea cual sea el motivo, es importante primero analizar fríamente la situación, si esto se debe a algún problema personal, que no tiene nada que ver con nuestra desilusión en el empleo o incluso por algún conflicto específico que podría arreglarse conversándolo con la persona indicada.
Además de analizar aspectos personales, también es necesario considerar aquellos externos, como la situación compleja que atraviesa la economía mundial y lo difícil que es encontrar un nuevo empleo, arriesgando dejar un puesto estable sin tener nada seguro. La experiencia indica que es más fácil encontrar trabajo cuando ya estás en uno, que cuando estás desempleado, porque sigues adquiriendo experiencia y actualizando tu currículum vitae.
Por otra parte, sí hay aspectos que pueden respaldar una decisión tan importante como cambiar de empleo, por ejemplo, la incapacidad de desarrollarse profesionalmente, el que no se respeten ciertos acuerdos de contrato como honorarios, horarios, entre otros factores.
También hay ocasiones en que la tarea que llevamos a cabo ya no causa ningún interés y se aleja mucho de lo que se estudió o de lo que elegiste para desempeñarte. En estos casos es mejor evaluar los pros y contras de cambiar de trabajo, pues como se ha mencionado, siempre se debe tener en cuenta que lo nuevo trae consigo un riesgo.
“El inicio del año siempre es una buena oportunidad para cerrar ciclos y empezar nuevos procesos, pero no se trata de fijarse metas lejanas, es más fácil que sean específicas y a corto plazo para que aumenten la posibilidad de cumplirlas”, destaca Margarita Chico, directora general de Trabajando.com México.
Chico agrega que “no necesitas tener 20 propósitos para el 2015, debes tener unos cuantos que sean realmente alcanzables y que cumplan con tus expectativas, pero de acuerdo a lo que realmente eres”.