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Cuatro cosas que dices sobre tu trabajo que pueden dañar la futura carrera de tus hijos
Refugiarse en el trabajo, criticarlo o inventarse enfermedades, el peor ejemplo que podemos darles
23/02/2016 Los niños se interesan de manera natural por todo aquello que hacen sus padres a lo largo del día, de manera que charlar sobre el trabajo con ellos puede convertirse en la fórmula idónea para que crezcan y se empapen de algunos valores que después les serán de gran utilidad. "Desgraciadamente, estas conversaciones no suelen enfocarse de manera positiva, ya que la mayoría de padres y madres cometen el error de transmitir a sus hijos la enorme carga que supone el trabajo", se lamenta Deborah Gilboa, doctora experto en crianza, desde FastCompany.
Gilboa, que también dirige la web de Ask Doctor G., explica que los progenitores "suelen manifestar su deseo de no ir al trabajo, su descontento con el trabajo que llevan a cabo o generalizar abiertamente sobre que todo el mundo detesta ir a trabajar".
Si realmente padres y madres presenten transmitir a sus hijos que el trabajo es un terreno lleno de opciones y posibilidades para hacer cosas buenas y progresar, Gilboa les insta a evitar a toda costa estas cuatro afirmaciones.
- "Tengo que trabajar". Si tus hijos se quejan por tener que pasar mucho tiempo alejados de ti, quizás suene tentador decirles que tienes que trabajar o que alguien tiene que mantener a la familia, algo que Gilboa considera una opción: "Tus finanzas en realidad no importan tanto como parece y, probablemente, dedicándoles más tiempo a los niños te sentirías mejor, pero todavía hay algo más importante, ya que refiriéndote al trabajo como una obligación les trasladas tu papel de víctima, ya que das a entender que no tienes ningún poder o control sobre tu vida... ¡siendo una persona adulta!".
- "Odio mi trabajo". Es probable que en un momento dado llegues a detestar tu trabajo, un capitulo por el que probablemente deban pasar tus hijos en alguna ocasión. La clave, en palabras de Gilboa, "es asegurarse de que ellos sean conscientes de lo que estás haciendo para que la situación mejore, ya que compartir con ellos este afán de superación es la mejor manera de hacerles partícipes de tu capacidad de superación y tu resiliencia".
- "Bob es un idiota". Para Gilboa, los chismes acerca de los colegas de la oficina deben ser algo a evitar por dos razones. La primera es el hecho de que los niños lo cazan todo y carecen de filtros, por lo que es más que probable que, de encontrarse con ese compañero al que anoche criticabas durante la cena, le deje caer sin compasión un "así que este es el idiota de Bob"... Por otro lado, debemos ser conscientes de que estamos modelando para ellos el tipo de relaciones personales y profesionales que nos gustaría que tuvieran ahora, en la escuela, y más adelante, en su vida adulta, asi que debemos enseñarles que es imposible gustar a todo el mundo, de manera que no todo el mundo tiene porqué gustarnos a nosotros.
- "El viernes va a hacer un día increíble, así que simularé estar enfermo para tomarme el día libre". No hay nada malo en tomarse un descanso cuando realmente es necesario. De hecho, Gilboa recomienda que padres y madres modelen unos límites saludables con sus hijos. Sin embargo, inventarse excusas o ser deshonesto para evitar conflictos o algo que no nos apetece es un mensaje nefasto para nuestros hijos, ya que abriremos la veda para que ellos mientan, busquen excursas y reproduzcan todo aquello que vean en nosotros, por mucho que luego insistamos en la importancia de ser honrado.