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La precariedad laboral es una de las principales preocupaciones de los jóvenes

Ésta es una de las conclusiones a las que se llegó en la Tribuna 'Jóvenes de España y Francia: mirando al futuro'

 
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10/05/2016 El tapón generacional impide a la juventud acceder a un trabajo digno y la aleja de las palancas de cambios.

Uno de los asuntos que más preocupa a la juventud española y francesa es la situación de precariedad laboral actual que impide su emancipación y salto a la vida adulta. Esa es una de las conclusiones a las que se llegó en la Tribuna “Jóvenes de España y Francia: mirando al futuro”, celebrada en la Residencia de Estudiantes y que organizó Diálogo, Asociación de Amistad Hispano-Francesa, con el patrocinio de Altran y la colaboración de Air France.  El encuentro contó con la participación de Víctor Sánchez Rodríguez, Director de escena y Dramaturgo (Premio Max 2016); Camille Peugny, Sociólogo y Profesor en la Universidad París 8; Víctor Reloba López, Vicepresidente y Responsable del Área Socioeconómica del Consejo de la Juventud de España (CJE); y Sonia Déchamps, Redactora Jefe de ZEP y Periodista en Mouv’. Eva Orúe, Codirectora de Ingenio de Comunicación, Contenidos y Divertinajes, fue la encargada de moderar la tribuna.

A pesar de tratarse de la generación más formada de la historia y que peor lo está pasando, los ponentes coincidieron en que es excesivo hablar de generación perdida. A pesar de ello, sí es cierto que se trata de una generación que ha sido víctima de la crisis económica en el mismo momento en el que terminaba los estudios superiores, lo que ha dificultado su acceso al mercado laboral y, por ende, su independencia económica y vital.

En este sentido, sí se puede hablar de una generación de sueños rotos, ya que ha saltado por los aires el relato de continuidad social que les aseguraba una estabilidad mejorada a la de sus padres y abuelos. Así, según expusieron en la tribuna, los jóvenes se han encontrado con la promesa incumplida de que gracias a la formación podrían tener un proyecto de vida propio, lo que provoca consecuencias de diferente índole.

Por un lado están las repercusiones sociales, ya que ante la imposibilidad de independizarse, los jóvenes tienen más difícil formar su propio núcleo familiar y, por lo tanto, tener hijos, lo que a la larga provocará que no haya cotizantes ni relevo generacional, con la consiguiente insostenibilidad de las pensiones. Por ello, es importante invertir en la juventud, ya que se está invirtiendo en el futuro.

Otra de las consecuencias afecta directamente a la salud de los propios jóvenes que, ante la situación de incertidumbre, son víctimas de crisis de salud mental, con un incremento de depresiones y neurosis.

Por otra parte, se puso de manifiesto que tanto en Francia como en España existe un tapón generacional que hace que los jóvenes estén alejados de las palancas de cambios, ya que son las personas de entre 50 y 60 años quienes se mantienen en puestos políticos, empresariales y culturales. Eso sí, en España esto ha empezado a cambiar, ya que a raíz del movimiento del 15M se ha producido un cierto relevo generacional que ha quedado patente en la abdicación del Rey Juan Carlos I y la sucesión por parte de su hijo o en la aparición de nuevos actores políticos más jóvenes.

Precisamente, el 15M es un hito que ha marcado a toda una generación en España y que ha conseguido cambiar la actitud de muchas personas jóvenes hacia la esfera pública, dando como resultado una mayor implicación. Una realidad que se podría producir también en Francia a raíz de la Nuit Debout.

Eso sí, existen diferencias entre la respuesta española al 15M con la aparición de Podemos y la respuesta francesa al Nuit Debout por  el apoyo de muchos jóvenes con poca formación al Frente Nacional, ambos calificados de populismos pero de extremos distintos. Estos apoyos tienen sentido ya que cuando la sociedad siente que han degradado sus condiciones de vida, ve favorable ese tipo de discursos de apelación al pueblo. Las características comunes de un populismo de derechas y otro de izquierdas es la respuesta social. Ambos son proteccionistas en el sentido de que van contra la liberalización entendida ésta como dejar fuera de resguardo al individuo y empujarlo al mercado donde debe encontrar individualmente sus condiciones materiales de subsistencia.

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