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Las 4 formas en que los malos trabajadores dañan a las compañías

Los empleados con un bajo rendimiento suponen una grave amenaza para las empresas

 
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04/10/2016 Tanto si se trata de un gran negocio como de otro más pequeño, en algún momento podrían tener que lidiar con los efectos de tener un mal empleado, que van en la línea de una bajada de la productividad laboral, un descenso de los niveles de motivación y una menor competitividad empresarial.

Los empleados de bajo rendimiento suponen una grave amenaza para las empresas. De acuerdo con una encuesta de CareerBuilder, realizada a 6.000 directores de recursos humanos y profesionales del sector, el 27% de los empleadores de Estados Unidos que había hecho una mala contratación afirmó que, tan sólo una de ellas, costaba al negocio unas pérdidas de 50.000 dólares.

Esta es una carga financiera ninguna empresa puede soportar, por no mencionar el hecho de que la mayoría de las empresas tienen más de un mal empleado en su “lista de jugadores”. Pero ¿cómo generan ese daño en las compañías para las que trabajan? Businessinsider ha publicado en un artículo los 4 efectos que producen en las empresas los malos trabajadores.

  1. Reputación negativa de la actividad. Los malos empleados dañan a las empresas mediante la destrucción de su reputación. Un daño muy grave ya que la reputación de una empresa está basada en la calidad de sus productos y servicios, así como en su profesionalismo. Unas cuestiones que toman años en establecerse como definición de un estilo de marca.

  2. Disminución de la moral del empleado. Las actitudes de los malos empleados no solo afectan a las cuentas de resultados, sino que también conducen a un descenso generalizado de la moral del resto de compañeros.

  3. Interrupciones del flujo de trabajo. Los empleados que se niegan a pensar por sí mismos o resolver sus problemas de forma independiente, causan interrupciones del flujo de trabajo. En lugar de centrarse en las cuestiones básicas de cada departamento o equipo, los directivos se ven obligados a diseñar dispositivos especiales dirigidos a reconducir la productividad laboral.

  4. Costes de formación. Otro coste oculto asociado a los malos empleados es el desperdicio de recursos destinados a su formación y reciclaje. Las sesiones de formación continua, que cuestan tiempo y dinero, son malgastadas en empleados que no muestran interés alguno por desarrollar su competencias y habilidades.
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