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Una encuesta en Facebook enumera las características comunes de los malos jefes
Hasta 28 acciones se han identificado con malas actitudes de dirección

04/10/2016 ¿Qué es lo que convierte a un jefe en un mal líder? Las actitudes egoístas, egocéntricas, la escasa comunicación con sus empleados o usar enfoques productivos agresivos y poco comprensivos con las circunstancias personales del equipo son sólo algunas de las actitudes que una comunidad de Facebook relaciona con una mala dirección de empresa.
Cuando el blogger Vu Le le pidió a su comunidad de Facebook describir que es lo que convierte a un director en un mal jefe, los usuarios respondieron en masa identificando hasta 28 comportamientos diferentes que les alinean hacia una mal dirección, y que han sido publicados por el diario The Guardian.
- Involucrarse en todas las decisiones. Los malos jefes suelen insistir en participar de todas las acciones -grandes o pequeñas- que supongan tomar una decisión sobre algún aspecto del proyecto.
- Restricción de horarios. La mala dirección se encamina a la inflexibilidad horaria laboral, aunque con un matiz importante: no se sale antes del horario establecido, pero si hay que quedarse más tiempo en la oficina, se hace.
- Corregir los errores pequeños para demostrar que se es más inteligente. La tendencia redunda en la atención en los fallos menores como forma de reafirmar su posición como autoridad competente.
- No hay feedback laboral. Además, tampoco disfrutan de los procesos de retroalimentación, ya sean positivo o negativo.
- Fijación en tareas irrelevante. Ese deseo de control suele derivar en un déficit en la identificación de aquellas acciones que son importantes en el proyecto, haciendo que pospongan decisiones que sí pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.
- No son colaborativos. Los malos jefes no desarrollan relaciones laborales por miedo a dejar entrever sus debilidades y que esto suponga una pérdida de prestigio o de puesto de trabajo.
- No evolucionan, no se forman. El desarrollo de sus competencias profesionales queda supeditado al miedo que sienten de reconocer cuáles son sus puntos débiles en cuanto a habilidades.
- Trato distante con los empleados. Quieren marcar las distancias con sus trabajadores como una forma de reivindicar su posición como jefe.
- Sin comunicación. No son propensos a la comunicación, aunque sea de manera unidireccional. Esto conlleva problemas de compresión del trabajo.
- Son inconsistentes e impredecibles. Mantienen a las personas en estado de alerta en términos de comunicación (tanto en estilo y contenido), expectativas, a retroalimentación y visión a largo plazo para la organización.
- Construyen un sentido de importancia hablando de lo ocupados que están todo el tiempo.
- Evalúan a sus empleados sobre objetivos que nunca han transmitido antes o elevan esos objetivos hacia metas inalcanzables.
- Actitudes altivas. Menosprecian a sus equipos, pero se hacen dueños de sus éxitos.
- No establecen prioridades o usan un criterio simple basado en “la última idea es la máxima prioridad” aunque no establezcan nuevos plazos para desarrollarla, lo que dificulta el cumplimiento de los mismos.
- Prominencia de actitudes pasivas-agresivas con el fin de recordar a la gente el poder que mantiene por encima de ellos.
- Uso de argumentos personales. A menudo, como una forma de demostrar que tienen razón, dirigen sus razones hacia cuestiones no profesionales de los empleados.
- Invasión de los espacios personales. No miden la distancia que debe haber entre un empleado y su jefe, tanto por exceso como por defecto.
- Delega con reticencias. En algunos casos, y “por fuerza mayor” en la mayoría de ellos, acaban por de delegar alguna de sus tareas en algún empleado en concreto, aunque jamás le reconocerá el esfuerzo.
- Crean favoritos. Les gusta distinguir ente empleados para mantener la competencia entre ellos y que no se fijen en su trabajo.
- Critican a gente delante de sus compañeros de trabajo. No tienen un control sobre lo que es apropiado y lo que no, más allá de su posición.
- Envían mensajes sutiles a sus empleados, aunque no vayan a ser beneficiosos para ellos.
- No saben nada acerca de liderazgo y estilos de trabajo de sus empleados.
- Tienden a estar a la defensiva cuando se les es preguntado por algo. No opinan, lanzan órdenes para impedir lo que ellos consideran “agresiones”.
- No prestan atención a las personas durante las reuniones.
- Se apropian de las ideas de otros en favor de su ascenso profesional.
- Son completamente insensibles con respecto a las diferencias en cuanto a remuneración económica.
- Tienden a la paranoia y la exageración con el fin de obtener lo que quieren.
- Actitudes indecorosas en los eventos y fiestas corporativas.