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24/10/2016 Un reciente estudio realizado por la Escuela de Negocios Kelley de la Universidad de Indiana ha revelado que aquellos que trabajan en empleos que conllevan una alta tensión laboral y poco margen de control y equilibrio, son más propensos a sufrir enfermedades que acortan la esperanza de vida.
El estudio de la Universidad de Indiana, publicado en la revista Journal of Personnel Psychology y recogido en un artículo por Fast Company, hizo un seguimiento a 10.000 personas en varios intervalos de sus vidas y sitúo que aquellos empleados que habían pasado su vida trabajando en ambientes estresantes, tenían un 15,4% más de probabilidades de haber muerto que el resto.
En contraposición, la investigación reveló que aquellos que pasaron sus carreras con altos niveles de control, así como altas demandas laborales, se asociaban a una disminución del 34% del riesgo de muerte, en comparación con los puestos de baja demanda de trabajo.
"Exploramos el volumen de solicitudes de empleo, la cantidad de trabajo, la presión con respecto a variables de tiempo y demandas, así como el nivel de control o el poder que uno tiene sobre la toma de decisiones en el trabajo, como predictores complejas de muerte", explica Erik Gonzalez-Mulé, profesor de la escuela de negocios Kelley. "Estos hallazgos sugieren que los trabajos estresantes tienen claras consecuencias negativas para la salud de los empleados, cuando éste se combina con unos niveles bajos de libertad en la toma de decisiones”.
El experto también apunta que la clave de la longevidad del empleado, está en el nivel de decisión del que disponen estos trabajadores. Por ejemplo, aquellos que se encuentran en posiciones de alta tensión y poco control, son más propensos a tener sobrepeso. "Cuando no se tienen los recursos necesarios para hacer frente a un trabajo exigente, se tiende a liberar este estrés con otras cosas como comer en exceso y mal o fumar”, señala Gonzalez-Mulé.
El estudio además fija algunas de las pautas que se pueden incluir dentro de las empresas para evitar estos efectos nocivos en el estrés y la falta de control. Para el experto, algunas de esas acciones pasan por permitir a los empleados “fijar sus propias metas, establecer sus propios horarios o dar prioridad a la toma de decisiones”. En definitiva, permitir que "los empleados tengan una voz en el proceso de establecimiento de objetivos”.
Sin embargo, Gonzalez-Mulé matiza que aquellos trabajos que tienen niveles de estrés agudo pero controlado favorecen a concentración y rendimiento laboral. “Los puestos de trabajo estresantes obligan a los trabajadores a encontrar maneras de resolver problemas complejos y a trabajar buscando nuevas maneras que les permitan tener más control, rendimiento y productividad”.
Por tanto, no se trata de establecer rutinas de trabajo sin estrés, pero si permitir tomar caminos alternativos que no lleven al límite a los trabajadores y que, por tanto, no repercuta en sus niveles de angustia y ansiedad, al punto de tomas hábitos de vida que incidan negativamente en su propia salud.
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