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3 normas que hay que romper para tener éxito
La desobediencia es un requisito para destacar en el mundo de los negocios de este siglo
02/11/2016 Hay muchas ventajas asociadas a rebasar los límites y romper las reglas como innovador. Sin embargo, cuando se trata de modelos de negocio, dar un paso fuera de las normas sociales puede ser desalentador. En tiempos de cambio y estrés las personas tienden aferrarse a su zona de confort o aquello que le resulta más seguro o familiar. No obstante, el éxito siempre va ligado a un componente de riesgo y aceptación de retos, donde cabe –por supuesto- el fracaso.
Con el fin de sobrevivir y prosperar en un entorno cambiante, la desobediencia es un requisito, no una opción a la hora de tener éxito. Cambiar las formas en las que están establecidas cómo hacemos algo, supone cuestionar los planteamientos tradicionales en favor del avance y la innovación. Y ¿cuáles son esas reglas que todos asumimos y que las personas exitosas omiten? Un artículo publicado en INC las ha fijado en tres:
- Esperar a tener permiso para hacer algo. Hay que saber valorar los riesgos, especialmente cuando no somos los más altos responsables de algo. Sin embargo, hay que presionar para obtener respuestas rápidas a planteamientos de
mejora dentro de una empresa.
En el caso de un alto ejecutivo este proceso se vuelve mucho más ágil, aunque no menos complicado. Hay que atreverse a hacer cosas que nunca ha probado nadie. Sólo así puede uno llegar a convertirse en pionero en algo y, recuerda que en caso de fracaso, ese fallo o error sólo es fruto de haberlo intentado y puede servir de aprendizaje y mejora de futuros proyectos que sigan la línea de la innovación.
- Ser serio en el trabajo. La formalidad está subestimada. Ejemplos como Google, con una cultura tan alejada de los formalismos como de los trajes de oficina, ha demostrado que apostar por culturas que aboguen por un ambiente laboral divertido y ameno, favorece la implicación de los equipos con la empresa, así como su motivación, productividad, creatividad y avance competitivo. Evidentemente debe haber normas de convivencia, pero aquello que se fomente dentro de los muros de la empresa, se proyectará de manera inmediata fuera de ellos.
- Ser realista. Es importante fijar plazos de entrega y desarrollo realistas, formas de trabajo que respondan a la realidad del mercado, tanto en horas empleadas como esfuerzo. Sin embargo, en lo que se refiere a ideas, la cosa cambia. Acotar nuestra creatividad en aquello que creemos posible, limita una cantidad de ideas que nacen de algo que, en principio, puede parecer loco. ¿Quién diría hace unos años que Internet y la tecnología sería nuestra cuarta revolución industrial? Todo es imposible hasta que alguien se atreve a hacerlo real.