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24/09/2020 El Observatorio del Trabajo a Distancia subraya la importancia de facilitar el teletrabajo en las pymes para hacer efectiva la nueva normativa Las pequeñas y medianas empresas no disponen de los recursos financieros y organizativos de las grandes para afrontar los cambios de esta modalidad laboral El OTAD plantea especificar cabos sueltos de la regulación como el significado de “medios, equipos y herramientas”, el alcance de la flexibilidad espacial y garantizar la ergonomía de los puestos de trabajo
El Observatorio del Trabajo a Distancia (OTaD) ha instado al Gobierno y a los agentes sociales que han negociado la Ley del Trabajo a Distancia a seguir trabajando conjuntamente, y en diálogo abierto con empresas y sociedad civil, para concretar aspectos que han quedado abiertos en la norma. De esta forma la iniciativa entiende que se podría extraer el máximo partido a esta modalidad de trabajo a la vez que se aclaran algunos de los aspectos que no han sido detallados en el texto y que podrían acabar suponiendo grandes diferencias en las condiciones de los teletrabajadores de unas empresas y otras.
Entre estos cabos sueltos, el Observatorio señala la falta de definición de los conceptos “medios, equipos y herramientas” que deben ser incluidos en el acuerdo del trabajo a distancia. Identificar el significado de estas nociones, que son la base para la compensación de gastos, supone también la garantía de que los trabajadores disfrutan de un mobiliario y herramientas de calidad certificada para ejercer su trabajo de forma segura. También es importante acotar el alcance de la flexibilidad espacial, ya que si se considera que el trabajador puede ejercer únicamente desde el lugar que concrete en el contrato se estará perdiendo una de las grandes ventajas de esta modalidad como es la posibilidad de alternar entre las viviendas principales, segundas residencias (siempre que también cumplan la prevención de riesgos)o espacios de trabajo colaborativo.
Para el OTaD los huecos que la ley deja descubiertos pueden acarrear efectos adversos especialmente para las pymes y sus trabajadores, debido a que estas empresas encuentran más dificultades para diseñar su transición de un trabajo únicamente presencial a uno a distancia o mixto al no tener la capacidad organizativa ni presupuestaria de las organizaciones de gran tamaño. Desde el OTaD señalan la necesidad de que los poderes públicos y sociales acompañen a las pymes y faciliten su adaptación al teletrabajo de una manera que no tensione sus finanzas y que asegure cuestiones vitales como el acceso a la formación de sus trabajadores y directivos, la implantación de medidas de ciberseguridad y la gestión de la transformación digital. De esta forma se podrá conseguir que el teletrabajo se despliegue de forma efectiva no solo en las empresas de gran tamaño, sino también en las pequeñas y medianas empresas, que son las protagonistas de la economía española.
Otro de los puntos destacados de la normativa que regula el trabajo a distancia ha sido su aprobación como Real Decreto Ley, un procedimiento por el que se sacrifica el debate parlamentario en aras de una entrada en vigor más temprana. El Observatorio del Trabajo a Distancia advierte del peligro que conlleva querer ir más deprisa de lo necesario en una cuestión de futuro para la economía y la sociedad como es el teletrabajo. Para la iniciativa, esta precipitación podría suponer perder la oportunidad de tener una legislación pionera en toda Europa no solo en el papel sino también en la práctica.
Es por ello por lo que desde el OTaD apuestan por tramitar el Real Decreto Ley como un proyecto de ley para permitir contar con la opinión de los grupos parlamentario y, sobre todo, para enriquecer lo establecido por el necesario y productivo diálogo social con la visión práctica de expertos y empresas que han analizado y vivido de primera mano el tránsito del trabajo presencial al remoto. Este conocimiento basado en la experiencia facilita, según el OTaD, el establecimiento de un modelo en el que se aseguren los derechos y deberes de los trabajadores y de las empresas a la vez que se disfruta de un trabajo a distancia flexible, seguro y de calidad de una forma sostenida en el tiempo.
Como contribución a este proceso de aprendizaje, el OTaD publicará en las próximas semanas un Libro Blanco sobre el Trabajo a Distancia en el que analiza cómo es el perfil del teletrabajador en España y en Europa, cuáles son los principales datos sobre la implantación de la modalidad en el país y en el que hace una comparativa de la legislación que rige en los países europeos de nuestro entorno y se establece una guía que facilite la aplicación de la nueva regulación. De esta forma, el OTaD pretende que los organismos y representantes públicos por un lado y los empresarios y trabajadores por otro dispongan de ejemplos prácticos y fuentes documentales en las que extraer información sobre buenas prácticas internacionales a la hora de aplicar la nueva ley, por ejemplo, al establecer acuerdos de trabajo flexible, para diseñar espacios de trabajo fuera de la oficina que cumplan los requisitos de calidad certificada o al tomar medidas para facilitar la desconexión digital.
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