12/09/2017 · Según informaba hace unos días la OCDE, los trabajadores españoles emplean 1.689 horas al año en su puesto, varias más que los trabajadores ingleses, franceses o alemanes y, sin embargo, cuentan con rendimientos inferiores. La productividad está lejos de Europa y suele descender en meses como septiembre, justo cuando los empleados vuelven a sus puestos de trabajo. Saber cómo revertir esta situación desde las empresas, supone el primer paso para mejorar los resultados a final de año.
La vuelta de las vacaciones siempre es un trámite que tiene sus efectos en el balance de resultados de las empresas. La productividad puede verse resentida, especialmente si atendemos a los datos facilitados por Adecco que señala que la duración del síndrome postvacacional puede variar entre los 2 o 3 días (para los casos leves) y las dos semanas. No obstante, también alertan de que, en los casos más extremos, los efectos podrían durar meses.
Es por ello que la intervención de la empresa es vital para impedir que los empleados pierdan efectividad en sus tareas y que, además, superen cuanto antes los efectos psicológicos que este síndrome conlleva.
Pero ¿cuáles son los efectos? Los expertos relacionan esta situación con sensaciones de cansancio, irritabilidad –lo que puede conllevar a conflictos dentro del entorno laboral- o tristeza. Otros efectos se vinculan a dolores de cabeza, angustia, sensación de falta de aire, palpitaciones o aceleración del ritmo cardíaco.
Lo principal en estos casos, según explican desde Up SPAIN, empresa especializada en beneficios sociales para empresas, es estudiar cada caso y los síntomas que cada empleado está padeciendo. Por lo que respecta a los bajos estados de ánimo –situación en la que más puede intervenir la empresa- hay que incentivar a las personas centrando su punto de vista hacia los aspectos positivos que tiene el puesto de trabajo donde desempeñan su función profesional.
Es aconsejable establecer reuniones para fijar cuáles son los objetivos profesionales que se plantean o sugerirles nuevas opciones de promoción, ascenso o mejora de su empleo. De esta forma el foco no estará puesto en lo que se dejó atrás, sino en lo que está por venir.
Otra de las claves de la motivación, está en el trabajo por incentivos. Por ejemplo, se puede plantear a los equipos pequeños retos a resolver con el fin obtener experiencias fuera de la oficina.
Asimismo, flexibilizar los horarios, facilitar servicios de asesoramiento, asistencia psicológica y de guardería son otra de las soluciones que pueden contribuir a mejorar el bienestar del empleado, el cual gradualmente irá sintiéndose más cómodo con su vuelta a la rutina.
Y es que desde Up SPAIN recuerdan que no hay que perder de vista a los trabajadores con hijos a su cargo, puesto que septiembre es también el mes de ‘la vuelta al cole’ de los menores, y puede elevar los niveles de estrés –principalmente por el gasto que dicha vuelta conlleva- a los ya desgastados padres y madres. Por tanto, brindarles este tipo de ayudas podría suponer un desahogo a su situación en general.
Realizar, por tanto, este tipo de ayudas e incentivos puede marcar la diferencia en términos productivos y puede sentar la base de un ambiente de trabajo que defina la recta final del año, derivando en una mejora del balance global del negocio al final del mismo.