30/01/2018 · El 52% de la población quiere conocer los componentes que llevan los productos que consume. Un porcentaje que podría elevarse al 60% en 12 años, según el estudio Valores y Visiones 2030. Otras investigaciones apuntan que son los jóvenes los principales impulsores de esta tendencia al alza, que revela además cómo la preocupación por llevar una vida saludable está llegando a las políticas que impulsan las empresas españolas.
En los últimos años el foco está puesto en los Millennials, personas pertenecientes a la llamada 'generación Y' y nacidas entre 1980 y 1993. De ella se dicen muchas cosas, pero lo que es innegable es que se trata de un grupo profundamente concienciado con el mundo que les rodea.
Sus aspiraciones son altas, pero no opacan otros intereses relacionados con el cuidado del medio ambiente, la alimentación sana o las actividades ecofriendly. Unas preocupaciones que ya tiene su reflejo en los parámetros con los que miden a las empresas, antes de optar a una oferta de trabajo.
No obstante, esta nueva cultura –que ya está siendo asimilada por muchas organizaciones- no es exclusiva de los Millennials, sino de los jóvenes en general. Algo que explica el motivo por el que las compañías han comenzado a incluir cuestiones ligadas al cuidado del bienestar emocional y físico de sus empleados. Entre estas nuevas tendencias, según nos revelan los expertos de Up SPAIN, empresa especializada en la gestión de beneficios para los empleados, está el de incluir planes de alimentación saludable en los mismos espacios de oficina u ofrecer los populares 'Cheque Gourmet', como sistema de ayuda a la comida.
Otra de las causas que explica este boom de la comida healthy los expresaba Victoria Jackson, autora del blog The Wellbar Journal. Esta profesional señalaba que, pese a pertenecer a una generación que fue víctima del boom de la comida procesada y basura, con la llegada de Internet y la facilidad del acceso a la información, los jóvenes se han dado cuenta de los beneficios que conlleva una buena calidad de vida, a todos los niveles.
Prueba de ello son varios estudios –como los llevados a cabo por McMaster University, la University of Sheffield o la University of Maryland Medical Center (UMMC)- que vinculan la ingesta de verduras, frutas, pescado y frutos secos con la reducción del deterioro de la memoria; el consumo de carbohidratos, saludables y no dañinos, con un aumento de la energía; o de cereales integrales para disminuir los niveles de colesterol malo LDL, que es perjudicial para el corazón.
Pero, ¿cómo beneficia a las empresas la aplicación de estas medidas? Según los expertos de Up SPAIN, la clave de la productividad laboral está ligada a la felicidad que el empleado experimenta en su entorno de trabajo. En dicha felicidad, en la actualidad, intervienen varios factores. Por un lado, una adecuada remuneración económica por los servicios prestados y, cada vez con más frecuencia, una gratificación extra –ligada a beneficios sociales- que premien los resultados obtenidos.
Por otro lado, entran en juego valores más complejos como la motivación y satisfacción laboral, los cuales se pueden incentivar por varias vías: bien, a través de planteamiento de nuevos retos profesionales (en forma de ascensos, promociones, formación...) o mediante la transmisión que ese empleado tiene para la empresa y que incluye todo lo que deriva en una mejora de su bienestar físico y emocional, incluida la salud.
De hecho, son muchos los expertos en recursos humanos que coinciden en destacar que un empleado sano y feliz, es un trabajador comprometido, fiel y motivado. En este sentido, en los últimos años, la clave de la fidelización del talento joven parece estar en una mezcla entre un proyecto ilusionante, que les permita avanzar en sus carreras profesionales, al tiempo que mantienen un equilibrio entre vida y trabajo. Un balance que viene a representar el interés que las nuevas generaciones manifiestan en torno a tener una vida plena, satisfactoria y que le permita disfrutar de los pequeños placeres de su día a día.
Una dinámica que, asimismo, han recogido muchos restaurantes hoy día a fin de dar respuesta a este incremento de la demanda 'healthy'. Prueba de ello es que el consumo de alimentos ecológicos ha encadenado un tercer año con crecimiento a doble dígito, un 12,5 %, según daba a conocer la agencia EFE.
Además, Andalucía anunciaba recientemente el impulso de una ley para la promoción de una vida saludable, que incluye exigencias en el comercio de envasados y de granel, y exigirá a los restaurantes disponer de menús saludables y ofrecer agua de manera gratuita.