26/11/2018 · Hace un año, el programa Erasmus, creado con el objetivo de impulsar las perspectivas laborales y el desarrollo personal del talento europeo, además de ayudar a expandir y mejorar los sistemas de educación, formación y juventud de los distintos países de la Unión Europea, celebraba su 30 aniversario. Hoy, dicho programa continúa siendo un valor dentro de la comunidad universitaria.
¿Qué hace que ‘Erasmus’ sea un programa tan deseado por los jóvenes? ¿Qué beneficios ofrece, más allá de la propia experiencia? ¿Cuáles son las claves de su éxito a nivel formativo? Estas son algunas de las preguntas que El Periódico ha resuelto a través de un artículo en el que se recogen las declaraciones de antiguos alumnos que han participado en el programa.
Según expone el diario, el programa Erasmus ha sido el responsable de “generar un sentimiento de ciudadanía europea”, así como de impulsar el desarrollo del talento y la economía en los 28 Estados Miembros de la Unión Europea, a falta de que se apruebe la salida de Reino Unido a través de la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa.
Su puesta en marcha en 1987, se debe al esfuerzo que profesionales como Sofia Corradi, “impulsora de la movilidad educativa tras ver como la Universidad de Roma no le reconocía en el año 1959 sus estudios en la Columbia University de Estados Unidos”, Manuel Marín, “Comisario de Educación cuando se aprobó el programa Erasmus”, y Frank Biancheri, “fundador de la primera red de estudiantes europeos”, hicieron para su creación y desarrollo.
De este modo, tras 31 años en activo, el programa ha logrado reducir las probabilidades de desempleo de larga duración del talento a la mitad, y de hecho, para quienes se han formado a través de él, la tasa de desempleo es “un 23% inferior que el resto”, cinco años después de su graduación.
El artículo de El periódico también cita otros hitos claves como que “el 40% de estudiantes que ha realizado Erasmus se muda a otro país una vez acabada la carrera” y que “España es el país que más estudiantes ha aportado y recibido de toda la Unión Europea”. En este sentido, para 2020, “habrán participado cinco millones de estudiantes en el programa Erasmus, de los cuáles más de un millón habrán sido españoles”.
Uno de ellos es Javier García, un extremeño de 25 años, graduado en Derecho y Administración de Empresas, que demostró al mundo que la inclusión es un asunto global. Y es que García fue el primer estudiante Erasmus sordociego, pues tras dejar los estudios en 4º ESO y retomarlos gracia a la Fundación ONCE, realizó su Erasmus en la Regent’s University de Londres.
Tal y como pública el diario, el espíritu de superación García “le llevó a crear un proyecto personal llamado 'Quiero tocar el cielo', con el que ha conseguido su objetivo de hacer cumbre en siete picos de más de 4.000 metros de altura en los Alpes”.
No obstante, este programa no es exclusivo de los jóvenes y está abierto a estudiantes de todas las edades. Un ejemplo de ello es Miguel Castillo, de 81 años. Este estudiante de historia en Valencia, llevó su formación como Erasmus a Verona, lo cual supuso, según recoge El periódico, una oportunidad para reactivarse personalmente y vivir “una bonita aventura”.