08/05/2019 · Con la inminente entrada en vigor del Real Decreto-ley 8/2019, de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral, son muchas las empresas que se preguntan si realmente es efectiva esta normativa. Y es que pese a que la nueva norma, que estará vigente a partir del próximo domingo, busca poner fin a algunos de los datos dados a conocer recientemente por la Encuesta de Población Activa (EPA), que revelan cómo casi la mitad de los españoles no cobran las horas entraordinarias trabajadas, la obligación que la normativa establece respecto al registro diario de las horas trabajadas parece contradecir algunas de las tendencias que las empresas habían comenzado a seguir, relacionadas con la flexibilidad laboral.
En un momento en el que 797.000 trabajadores españoles realizan horas extra en sus trabajos, según los datos de la EPA correspondientes al cuarto trimestre de 2018, solo un 52% declara cobrarlas. Ante este escenario, el Decreto Ley de protección social que entrará en vigor el próximo 12 de mayo, buscará combatir la problemática obligando a las compañías de todos los tamaños y sectores, a llevar a cabo el registro total de las horas trabajadas por su empleados, a lo largo de la jornada.
Een este sentido, si ben la medida podría supone una mejora laboral para los trabajadores, dado que según el último estudio elaborado por IWG, proveedor de espacios de trabajo flexible, casi la mitad de los profesionales liberales en España (46%) realiza más de cuatro horas extra semanales, hay quienes ya apuntan los inconvenientes que esto traerá, en relación con las nuevas fórmulas de trabajo, las cuales suponen una dificultad añadida para las empresas. En este sentido, los expertos en recursos humanos citan problemas relacionados con aquellas pequeñas y mediana empresas poco habituadas a realizar dicho registro, mientras que en el caso de las grandes corporaciones, deberán resolver cómo lo realizan para aquellos profesionales que teletrabajan o que habitúan a hacerlo mientras viajan a otros países, con el consecuente problema del cambio en el huso horario.
De este modo, la medida parece contradecir las actuales tendencias laborales, que se orientan hacia un modelo de trabajo flexible, en el que empresa y trabajador puedan organizar su tiempo y su jornada laboral de forma más óptima. De hecho, según señalan fuentes de IWG, el nuevo escenario laboral se aleja del modelo tradicional de jornada de ocho horas ininterrumpidas en una misma oficina. Así lo avalan también los datos obtenidos en su encuesta global, realizada a más de 15.000 personas de 80 nacionalidades diferentes, donde se refleja que las nuevas formas de trabajo ofrecen a las personas la libertad de decidir dónde, cuándo y cómo trabajar.
El estudio destaca asimismo cómo actualmente los espacios de coworking, además de ser impulsores clave de la flexibilidad, son capaces de atraer y retener el talento de los trabajadores. De hecho, el 83% de los encuestados a nivel mundial afirma que, entre dos trabajos con características similares, rechazarían aquel que no ofertara trabajo flexible.
En esta línea, la encuesta indica que el trabajo flexible ha ayudado al 77% de las empresas a ser más productivas y exitosas. Por este motivo, el 62% de las compañías a nivel mundial ya tienen políticas de flexibilidad, lo que se traduce en que cerca de la mitad de los empleados ya pasan 2,5 días a la semana de media fuera de sus oficinas centrales.
Por otro lado, en lo referente a la mejora en la calidad de vida de las personas, la flexibilidad aumenta la satisfacción de los trabajadores al ayudarles a conciliar su vida personal y laboral. Desde la reducción de los tiempos de desplazamiento al trabajo y el estrés que estos generan, a una mejor organización de las cargas familiares, la flexibilización de las horas de trabajo se postula como el pilar de la conciliación.
Sin embargo, el estudio también recoge la dificultad de cambiar una cultura laboral mucho más rígida que ha sido la norma habitual durante mucho tiempo. Y precisamente es España quien lidera la tabla de países con mayor resistencia al cambio, con más de dos tercios de responsables de negocio que han expresado sus dudas a la hora de transicionar hacia un modelo de trabajo flexible.
"Las nuevas tecnologías permiten que tengamos la posibilidad de realizar nuestro trabajo desde cualquier lugar y en cualquier momento. Las compañías son cada día más conscientes de todos los beneficios que tiene el trabajo flexible y de su positivo impacto en el rendimiento, la motivación y la satisfacción en el trabajo. Desde IWG confiamos en que las empresas formen parte del cambio y apuesten por estos espacios especialmente pensados para impulsar la creatividad, la productividad y establecer una comunidad profesional dinámica", comenta Philippe Jiménez, country manager de IWG Group España.