La pandemia arrastra al paro de larga duración a casi 100.000 mujeres

08/03/2021 · El próximo 8 de marzo se celebra el día Internacional de la Mujer, un contexto en el que la Fundación Adecco y, por octavo año consecutivo, presenta su informe #EmpleoParaTodas: la mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral, con la colaboración de 5 entidades comprometidas: Allianz Seguros, Aqualia, Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas, Thyssenkrupp y Unicaja.

En un escenario de máxima incertidumbre, marcado por la crisis de la COVID-19, este año el informe ha puesto el foco en el desempleo femenino de larga duración como uno de los grandes disparadores de riesgo de exclusión en España, que afecta especialmente a las mujeres mayores de 55 años y a otras con barreras añadidas como la discapacidad, las responsabilidades familiares no compartidas o la violencia de género.

La cronificación del desempleo ya roza a casi un millón de mujeres

La crisis de la COVID-19 ha afectado de lleno a sectores esenciales para la economía española. Este hecho, unido a una digitalización súbita, que ha evidenciado la ausencia de competencias tecnológicas de los demandantes de empleo, ha disparado el desempleo en 527.900 personas: hoy se contabilizan 3.719.800 desempleados en España, frente a los 3.191.900 del año anterior, según los últimos datos de la EPA (IV Trimestre 2020).

Como viene siendo habitual, el desempleo afecta de forma más intensa a las mujeres: un total de 1.991.400 están buscando trabajo, con una tasa de paro del 18,3%, mientras que la masculina desciende al 14,1%.

El desempleo de larga duración, es decir, aquel que acumula más de 12 meses en búsqueda activa de trabajo, afecta hoy a 1.521.000 personas en España de las cuales, un 57% es mujer.

En total, la cronificación del desempleo ya roza a casi un millón de mujeres (863.200), un 12% más que el año anterior, cuando se contabilizaban 770.400 desempleadas por más de un año. En otras palabras, la crisis de la COVID-19 ha arrastrado al desempleo de larga duración a 92.800 mujeres.

La cronificación del desempleo ya roza a casi un millón de mujeres en España

En el caso de los hombres, han sido 41.100 los que se han visto arrastrados al paro de larga duración (menos de la mitad de las 92.800 mujeres) y el crecimiento interanual de los desempleados por más de un año ha sido del 6,7%, frente al 12% femenino.

En términos absolutos, del total de 1.991.400 desempleadas en España, un 43,3% (863.200 mujeres) lleva más de un año continuado en desempleo, porcentaje superior al masculino, del 38%.

Si el desempleo es uno de los principales desencadenantes de exclusión social, las posibilidades de verse abocado a la misma se disparan cuando el paro se cronifica.

un 40% de los profesionales de Recursos Humanos admitía descartar automáticamente los currículos de los candidatos mayores de 55 años

En efecto, el paro de larga duración va de la mano de otras circunstancias como el agotamiento de las prestaciones por desempleo, la ausencia de ingresos económicos, la desprotección social, la merma de la autoestima o el aislamiento, que hoy se intensifica con la COVID-19.

A la luz de las cifras expuestas, queda patente que el paro de larga duración tiene mayoritariamente rostro femenino (las mujeres representan el 57% de los parados de larga duración en España y un 43% lleva más de un año en paro, frente al 38% de los hombres).

Una situación que afecta en mayor medida a las mujeres que cuentan con alguna variable antecedente de dificultad como una edad superior a los 55 años, certificado de discapacidad, responsabilidades familiares no compartidas o condición de víctima de la violencia de género.

La mujer sénior, más expuesta al paro estructural, pero gran valedora de la recuperación

Si segmentamos por grupos de edad a las desempleadas, las cotas más altas de desempleo de larga duración las encontramos entre las mayores de 55 años, de las que un 64% acumula más de 12 meses buscando trabajo, porcentaje que supera en 21 puntos porcentuales a la media femenina, del 43%.

A más edad, mayor es el desempleo de larga duración

Además, resulta ilustrativo el dato de que las mayores de 55 años representan el 13,9% del total de paradas, pero el 20,3% del total de las desempleadas de larga duración.

De hecho, excluyendo a las mujeres menores de 25 años que buscan su primer empleo, a más edad, mayor es el desempleo de larga duración.

Hay que tener en cuenta que muchas mujeres sénior afrontan la búsqueda de empleo tras largos periodos de inactividad, con desconocimiento sobre el mercado laboral y competencias que necesitan actualizarse. Además, en el tejido empresarial siguen existiendo grandes reticencias a la hora de incorporar a profesionales sénior, debido a prejuicios relacionados con su productividad y rendimiento.

En este sentido, un 40% de los profesionales de Recursos Humanos admitía descartar automáticamente los currículos de los candidatos mayores de 55 años, según el último informe #TuEdadEsUnTesoro, de la Fundación Adecco.

En este sentido, cabe señalar que, las séniores son las que han tenido un mayor protagonismo entre las nuevas contrataciones. Así, frente a la destrucción de 283.800 empleos femeninos durante el último año, las mayores de 55 años son las únicas que, en términos netos, han conseguido trabajo, registrándose 95.400 ocupadas más que hace un año.

La mujer con discapacidad: la cronificación de su desempleo perpetúa su vulnerabilidad

Las mujeres con discapacidad son la ficha más débil en el tablero del empleo y parten de una situación de vulnerabilidad mucho mayor, que dificulta su proceso de inclusión en tiempos de crisis.

No hay datos más elocuentes para ilustrarlo que los referentes al empleo, para dar cuenta de esta mayor exposición a la exclusión social. Así, las mujeres con discapacidad representan más de la mitad de los parados (53%) pero, al mismo tiempo, suscriben menos de la mitad de los contratos de trabajo firmados por personas con discapacidad (38%).

El desempleo de larga duración también se ceba en mayor medida con la mujer con discapacidad: un 56,6% de las desempleadas acumula más de un año en paro, porcentaje superior al masculino, del 50,5%.

Las familias monoparentales: cuando el empleo es lo más urgente

Si las personas al frente de una familia monoparental ya encontraban importantes obstáculos para acceder al mercado laboral y compatibilizar su vida personal y profesional antes de la pandemia, hoy estas dificultades se ven seriamente agravadas.

Por un lado, las redes de apoyo de familia y amigos se han visto drásticamente reducidas, complicando aún más el reto de la conciliación e impidiendo que los hogares monoparentales puedan desenvolverse en igualdad de condiciones.

Por otro lado, una parte importante de los sectores de actividad se han visto castigados por la crisis económica, incrementándose las cifras de desempleo y la incertidumbre laboral.

Según el noveno informe "Monoparentalidad y empleo", de la Fundación Adecco, lanzado en octubre de 2020, la mayoría de las mujeres que lideran familias monoparentales (80%) ha visto empeorar su situación laboral y económica con la pandemia.

En concreto, un 25% estaba trabajando en la economía sumergida y perdió su trabajo sin derecho a prestación; el 14% se vio afectada por un ERTE; el 10% tuvo que reducirse la jornada, agotar vacaciones o pedirse excedencia forzosa, con la consiguiente disminución de ingresos; un 2% era autónoma y/o se vio obligada a abandonar voluntariamente su puesto de trabajo, ante la imposibilidad de compatibilizar con el cuidado de sus hijos, y un 29% estaba en búsqueda activa de empleo y vio cómo se paralizaban los procesos de selección en los que estaba participando.

Por último, un 20% destacaba que no le ha afectado esta crisis, ya sea porque ha conservado su puesto de trabajo presencial o telemáticamente.

Atendiendo a la cifra de desempleo de larga duración, según la citada encuesta, un 58% de las desempleadas al frente de una familia monoparental lleva más de un año en paro, una circunstancia que deja a estos hogares en una situación crítica.

El desempleo de larga duración en el caso de una familia monoparental no solo sitúa en riesgo de exclusión al progenitor, sino también a sus hijos, abriendo una brecha educativa y social que atrapa a las nuevas generaciones. Las políticas activas de empleo y el impulso definitivo a la flexibilidad y conciliación -consolidación de medidas como la racionalización de entradas y salidas, recuperación de horas en sectores como la hostelería o la opción del teletrabajo el mayor tiempo posible- son la única llave para que las familias monoparentales no se queden atrás y puedan superar esta crisis”, reclama Mesonero.

La mujer víctima violencia género: invisibilidad en el mercado laboral de la pandemia

Según el 8º informe "Un empleo contra la violencia", de la Fundación Adecco, lanzado el pasado mes de noviembre, el paro de larga duración alcanza a casi la mitad de las desempleadas que acreditan violencia de género (47%). Una circunstancia que refuerza su invisibilidad y perpetúa la situación de violencia de género en el tiempo, en la medida en que el desempleo se convierte en un freno para pedir ayuda para la mayoría de las mujeres víctimas.

De hecho, un 95% de las encuestadas en el citado informe ve en el empleo un aliado para superar la situación que atraviesa, al constituir una fuente de ingresos, de autoestima o de estabilidad emocional, además de reforzar su red de contactos.

Sin embargo, la mayoría de las desempleadas víctimas de la violencia de género no confía en encontrar trabajo en el mercado laboral de la COVID-19. En concreto, un 85% cree que tardará más de un año en encontrar una ocupación estable; un 54% prevé que la encontrará dentro de 1-2 años; un 25% cree que tardará más de 2 años y un 6% llega a pensar que no la encontrará nunca.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco:las mujeres víctimas acostumbran a presentar una situación de baja autoestima, que hoy se ve agravada con la crisis económica, ante la falta de expectativas profesionales: de ahí su escasa confianza en el mercado laboral. Hoy es más urgente que nunca acompañarlas en el proceso de búsqueda de empleo para que recuperen la seguridad en sí mismas, se doten de competencias estratégicas y puedan salir adelante cuanto antes”.

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