21/09/2016 · La confianza en uno mismo se basa en cálculos estadísticos realizados por el cerebro de manera similar a como lo hace un ordenador, según un estudio llevado a cabo en Cold Spring Harbor Laboratory, de Nueva York. El desarrollo de la seguridad personal permite tomar mejores decisiones, tener un dominio mayor de nuestras emociones y que esto repercuta en la obtención de beneficios empresariales. Sin embargo, cuando la confianza es confundida con el ego, invierte este proceso y genera una serie de sinergias de trabajo que impiden el correcto desarrollo del mismo.
Nuestras fortalezas y atributos personales, a menudo, tienen mucho que ver con nuestro éxito, aunque no siempre está claro si estamos actuando en interés de nuestros objetivos o simplemente en favor de nuestros egos. Mantener el equilibrio en la línea que separa el estar seguro de sí mismo y ser egoísta puede ser complicado, por ello, Fast Company advierte sobre seis actitudes que las personas suelen confundir con la confianza, cuando en realidad está más ligado al ego.
Escuchar consejos, pero rara vez seguirlos
Cuando dejamos de aprender, detenemos nuestra evolución personal y profesional. Por tanto, es importante respetar la experiencia de otros y escuchar lo que dicen, incluso si esa experiencia es menor a la nuestra.
Muchas personas les gustan imaginar que son receptivos a los comentarios de los demás, pero no los toman en serio o no los ponen en acción. Saber cómo evaluar esta retroalimentación comienza con mantener el ego bajo control.
No buscar los fallos, errores y defectos
Uno de los mayores errores del ego es no dedicar tiempo a buscar qué fallos tiene nuestro planteamiento, forma de pensar o trabajo. Hay que ser capaz de detectar los defectos, incluso cuando la carrera profesional o proyecto está en marcha, en definitiva, no se trata de ser negativo si no de estar constantemente buscando maneras de mejorar. Por desgracia, el ego puede interponerse en el camino cuando es guiado por una sensación de confianza, que puede llegar a impedir la autocrítica.
Abarcar todo el trabajo
“Ser autosuficiente" es una frase común en las descripciones de trabajo que es básicamente un cliché, pero es evidente que los reclutadores quieren eso. El mundo de los negocios recompensa a las personas que prosperan trabajan en solitario, al menos hasta cierto punto.
Sin embargo, eso puede llegar a ser contraproducente ya que, si lo que busca es impulsar su carrera, pedir ayuda puede agilizar los procesos de trabajo y mejorar los resultados puesto que le permite centrarse en tareas más complicadas.
Derivar todas las responsabilidades en otras personas
Este es el problema opuesto al punto anterior. Estar volcado en la satisfacción del cliente mientras se deja de lado otras tareas importantes para el negocio repercute de forma negativa ya que, el dueño de la empresa en cuestión, debe ser el responsable último de las decisiones y debe, por ello, manejar una parte considerable de las operaciones del día a día.
Este tipo de problema se deriva de la alta consideración sobre las tareas que debe desempeñar un ejecutivo, centrándose en la idea de que es la imagen de la empresa y no su motor.
Ser obstinado
Seguir con una decisión adelante, aunque sea incorrecta. Para algunos, el ego puede impedir corregir el rumbo de las cosas cuando aún se está a tiempo. Es importante estar atento a los síntomas de las actitudes obstinadas y admitir cuando es el momento de cambiar, pues e lo único que llevará el negocio “a buen puerto”.
Designar a las personas erróneas en puestos equivocados
En algunos casos, el líder es el problema. Incluso con el mejor concepto, hay algunas personas que simplemente alejan a otras estén en el nivel que estén. Estas personas carecen de las habilidades necesarias para tener interacciones productivas con otros, impidiendo así la obtención de una retroalimentación positiva que favorezca la adquisición de un nuevo enfoque.
Alguien que tiene un problema de ego puede, además, caer en la trampa de despedir a personas competentes en base a los comentarios de otras personas o tender a la condescendencia.