Aprender a aprender, una competencia clave de la educación del siglo XXI

02/01/2019 · La capacidad de aprender ya es una de las grandes demandas de las organizaciones, pues han empezado a incluirla como requisito en sus ofertas de empleo. Además, algunas de ellas, han invertido en formación para que sus profesionales adquieran esa actitud frente al aprendizaje, que será clave mantener a lo largo de la vida profesional dado el rápido avance tecnológico y el contexto VUCA en el que se mueven las empresas actualmente.

De la importancia que hoy día tiene la capacidad de aprender de forma constante también se han dado cuenta los profesionales del campo formativo. Así, bien sea desde la educación formal o informal, algunos cursos ya introducen a los alumnos conceptos clave que permiten aprender a aprender. Por ejemplo, Coursera, una plataforma de educación virtual desarrollada por académicos de la Universidad de Stanford, cuenta entre sus formaciones un taller titulado “Aprendiendo a aprender, poderosas herramientas mentales con las que podrás dominar temas difíciles”, el cual es impartido por dos catedráticos: Barbara Oakley y Terrence Sejnowki.

“El taller, que han cursado ya casi 40.000 alumnos, promete descifrar herramientas y técnicas que sirvan para comprender y estudiar materias complejas”, revelan en un artículo publicado por el diario El País, que asegura que “su éxito no es una mera anécdota”, dado que “el concepto de ‘aprender a aprender’ se perfila como una de las competencias clave de la educación del siglo XXI y permea todos los niveles formativos”.

Este concepto, que busca responder a uno de los grandes desafíos de la revolución tecnológica: educar en un momento en que el 80% de los jóvenes trabajarán en empleos que aún no existen, es definido por la actual ley educativa (Lomce) como “la habilidad para iniciar, organizar y persistir en el aprendizaje”. Por tanto, el objetivo es “formar a estudiantes autónomos y críticos, capaces de aprender dentro y fuera del aula, con o sin profesor, durante su etapa formativa obligatoria y más allá de ella”, tal y como publica el diario El País.

Consultado por esta cuestión, Santiago Castillo, catedrático de Universidad en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y profesor en un curso de especialización para profesores en esta materia de la UNED, confirma al diario que no se trata de una preocupación nueva, pues “ya en la ley educativa de 1970 se decía que había que despertar en los alumnos la iniciativa y enseñarles técnicas de trabajo intelectual”. “En una sociedad tan abierta como en la que vivimos, se requiere un alto grado de iniciativa y espontaneidad. Lo que se pretende es que el alumno consiga la autonomía que le permita aprender por sí mismo”, añade.

¿Y cómo se enseña? La clave parte de que se trata de una habilidad que va más allá de conocer técnicas de estudio como, por ejemplo, sintetizar un texto. Por tanto, los profesionales deben ayudar a los alumnos a conocer todas esas competencias básicas que le permitirán desenvolverse después.

En este sentido, la UE define aprender a aprender como "la habilidad para iniciar el aprendizaje y persistir en él, para organizar su propio aprendizaje y gestionar el tiempo y la información eficazmente, ya sea individualmente o en grupos". Junto a ello, Paloma Díaz, profesora del máster en innovación educativa de la Institución Libre de Enseñanza, en el que se forma a los profesores en esta competencia, explica en artículo del País que “hay una parte de técnicas de estudio y otra actitudinal y de motivación, de entender que tú diriges tu aprendizaje y ser consciente de lo que sabes y de lo que no sabes”.

“El objetivo es que los alumnos desarrollen la capacidad de aprendizaje permanente, de manera autónoma e independientemente de su edad; y que puedan extrapolar los conocimientos que han adquirido en la escuela a su vida real, tanto en el presente como en el futuro”, resume Victoria Hortelano, directora de formación del Colegio Estudio, en el que fomentan este aprendizaje más como una filosofía que como un método.

Santiago Castillo, de la UNED, señala también la importancia de la memoria y Victoria Hortelano, del Colegio Estudio, alude al componente emocional: “Es importante que los alumnos asocien el aprendizaje a algo que les cree placer, alegría y emociones positivas. Entonces es cuando van a querer seguir aprendiendo durante toda su vida”, explica.

“El aprendizaje no es algo puntual”, señala al País Paloma Díaz, del máster de la Institución Libre de Enseñanza. “Nadie te va a poder asegurar que lo que estudiaste en la carrera te vaya a servir toda la vida, sobre todo porque estamos inmersos en una sociedad cambiante donde hay cosas que hoy ni sabemos que existen y que mañana serán muy importantes”, añade. “Tenemos que ser capaces de adquirir ese interés por aprender y hacerlo día a día”, concluye.

TAGS: formación

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