06/02/2018 · En plena expansión digital de los negocios, a las empresas –especialmente las tecnológicas- les está faltando profesionales con capacidad creativa y humanística. Y es que, tal y como confirman algunos profesionales de recursos humanos, las habilidades ligadas a la comunicación, empatía y, en definitiva, la inteligencia emocional está cobrando una especial relevancia en los procesos de selección de muchas empresas.
Todo apunta a que el auge que ha tenido en los últimos años la captación de perfiles profesionales con conocimientos técnicos y digitales continuará en 2018. Esto es así debido a que muchas de las empresas aún se encuentran en pleno procesos de transformación de sus negocios.
Sin embargo, una vez que dicho cambio se haya producido y que las nuevas herramientas digitales –en especial, aquellas que permiten automatizar determinadas tareas- hayan ocupado su lugar en las empresas, son muchos expertos los que apuntan a que se verá incrementada la demanda de talento en Humanidades.
Algunos de estos profesionales convencidos son Larry Page, informático y uno de los fundadores de Google o Damon Horowitz, ex responsable de ingeniería de Google, conferenciante de TED y profesor en universidades como Stanford. De hecho, éste último es el claro ejemplo de cómo algunos talentos formados en alguna de las áreas STEM, han apostado por completar su formación en otras disciplinas que, a priori, nada tiene que ver con ellas.
En este sentido, Horowitz ha revelado en algunas de sus charlas que ha cursado un doctorado en Filosofía y cómo esta decisión le ha convertido en un “mejor tecnólogo”, pues le ha permitido evolucionar su “sensibilidad humanística”. “Ya no doy por hecho que las máquinas pueden solucionar cualquier problema de las personas y, en su lugar, pretendo que la tecnología facilite a éstas la búsqueda de una solución”, destaca.
Por su parte, Page revelaba a Forbes en 2015 que “cuanto más sueñan los programadores con cambiar el mundo, más necesitan completar sus empresas con alquimistas sociales que pueden conectar con los usuarios y hacer del progreso algo apetecible”.
De hecho, según publica el diario Expansión en un artículo, citando a las conclusiones de un informe sobre polimatía llevado a cabo por Deusto Business School y 3M, “con la creciente competencia y 'comoditización' de buena parte de la tecnología digital, las empresas parecen estar superando la concepción tecnocéntrica de la competitividad para redescubrir el valor de ciertos perfiles más próximos al fenómeno humano de cara a comprender mejor la integración de las soluciones técnicas en la sociedad".
Esta tendencia también ha llegado a España. El artículo de Expansión ha consultado a Cristina Villanova, corporate managing director de Catenon, que señala que “el 70% de los perfiles que solicitan las empresas tecnológicas españolas siguen siendo técnicos (ingenieros de telecomunicaciones, informática o industrial)”.
Asimismo, el otro 20% o 24% corresponde a ramas de márketing, económicas o empresariales, dirigidos a las áreas corporativas y el porcentaje restante, pequeño pero creciente, solicita perfiles de sociología, filosofía, politología...
“La mayoría va a parar a labores de inteligencia estratégica o a NPL (procesamiento del lenguaje natural)", describe Villanova. "A medida que florezca la industria nacional de Internet de las Cosas, el big data o la experiencia de cliente, habrá una mayor demanda de esos perfiles", añade al tiempo que apunta: "No podemos perder la interpretación humana de los datos", concluye Martín.
Parece que puede tener futuro ¿no?