21/02/2018 · Las estrategias de Employer Branding son un elemento más dentro de las acciones que emprenden las empresas con el objetivo de atraer y retener a los mejores profesionales. Sin embargo, no basta con presentarse como una marca con valores, sino que éstos deben ser compartidos por la fuerza laboral que compone la organización y ser conocidos por el talento que se busca incorporar.
Contra más grande es la oferta para un mismo producto, más elementos son tenidos en cuenta por los consumidores a la hora de escoger una marca. Lo mismo sucede en el plano laboral. Los candidatos han visto como, gracias a la mejora económica, sus oportunidades profesionales se han multiplicado, pudiendo así acceder a una amplia variedad de ofertas de empleo.
A esta situación se suma que, gracias a Internet, el acceso a la información de las empresas se ha facilitado. De modo que las compañías se han visto obligadas a sumarse a la tendencia e incrementar su transparencia, autoconocimiento y mejorar su comunicación con el talento. Quien a día de hoy no ha trabajado estos tres valores, no existe para una importante parte de los profesionales: los jóvenes o nativos digitales.
Esto la generado, por otro lado, que el volumen de datos a los que tienen acceso los aspirantes a un puesto también haya aumentado, lo que les permite poner en valor determinados elementos que dichas informaciones empresariales son destacadas. Es el caso de los beneficios sociales, la forma de trabajar que es impulsada, la capacidad de promoción de la empresa, las opiniones de antiguos empleados, objetivos marcados o propósitos empresariales, entre otros.
Todos ellos conforman actualmente los parámetros por los que mide una buena estrategia de Employer Branding, una acción que definitiva busca comunicar las fortalezas de una empresa a fin de atraer a los profesionales o, al menos, posicionarse por encima de la competencia en la percepción que éstos tienen sobre la marca.
Dentro de la misma, las redes sociales se han consolidado con la vía perfecta para llegar a ese talento. Pero no basta con tener una presencia en las mismas, pues son cada vez más los expertos que inciden en la importancia de trabajar la comunicación e interacción con el talento, más allá de si es un aspirante a un puesto, un potencial cliente o un mero espectador interesado en la industria.
En esta línea, un artículo publicado en Forbes, ahonda en cómo la transmisión de la cultura que en la empresa se desarrolla es clave. “En Facebook, por ejemplo, los pilares culturales incluyen la construcción de valor social y un enfoque en el impacto. En Netflix: juicio, comunicación e impacto”, explica.
Una vez descubierta la razón de ser de la organización y determinar sus pilares culturales, ya se tiene la base de lo que compone la propuesta de valor del empleador (EVP). Tras ello, el artículo destaca en la relevancia de llevar a la acción aquello que se cuenta: “Es a través de las actividades culturales - diarias, semanales y mensuales- cuando se da ‘vida’ a su EVP”.
Este es el camino que Forbes describe a la hora de hacer tangible y perceptible para los trabajadores los valores que definen a una empresa. El siguiente paso es trasladar esta misma opinión y conocimiento fuera de los márgenes de la compañía.
Ahí es donde entran en juego los elementos comunicativos. Para ello, ser transparente, tener presencia online, mantener de forma activa la interacción con los públicos objetivos, siendo honestos en los mensajes, los cuales deben ser además personales, son algunas de las pautas que completan el proceso.