27/02/2018 · Las ciudades están evolucionando hacia un término que se está haciendo cada vez más global: las Smart Cities o ciudades inteligentes. El objetivo de aquellos países que están incrementando su apuesta tecnológica urbana es la de convertir a sus ciudades en sistemas eficientes y más respetuosos con el medio ambiente.
Muchas de las tendencias que ya se comienzan a observar este año redundan en la idea de cómo la tecnología hará más eficiente los procesos que se llevan a cabo dentro y fuera del ámbito empresarial, mediante el empleo del análisis de datos, por ejemplo.
Gracias al desarrollo tecnológico y a la movilización del talento joven en términos de concienciación y uso de alternativas de trabajo que minimicen el impacto y efectos que determinadas actividades tienen en el medio ambiente, el mundo está cambiando hacia un incremento de la sostenibilidad.
Por un lado, los gobiernos de los países desarrollados han comenzado a implantar una serie de políticas ambientales dirigidas a contribuir a la disminución del tráfico en sus ciudades y, por ende, en una reducción de los gases de efecto invernadero que genera las altas densidades de tráfico rodado que diariamente éstas registran.
Por otro, las empresas están incentivando el uso de transporte público o sostenible por parte de sus trabajadores, llegando incluso a crear premios y beneficios específicos dirigidos a recompensar a aquellos empleados que deciden optar por estas alternativas de menor impacto ambiental.
En este sentido, desde Up SPAIN, empresa especializada en la gestión de beneficios para los empleados, indican que las acciones políticas que se están emprendiendo no se reducen a una mera limitación en el número de vehículos que pueden circular en determinados días de la semana -como es el caso, en España, de Madrid y Barcelona- sino que también se están incluyendo planes específicos que fomentan y premian el uso de coches eléctricos y compartidos.
Al respecto explican que en la capital española ya existe la primera 'Metrolinera', la cual permite la carga de un vehículo eléctrico con la energía procedente del frenado de los trenes que circulan por la red suburbana de Metro de Madrid.
Esta medida se incluye en el proyecto piloto 'Train2Car', se suma a otras emprendidas como la gratuidad del transporte público durante la activación del escenario 3 de contaminación, momento en el que se superan durante dos días consecutivos los niveles de "aviso", que salta cuando en dos estaciones durante dos horas seguidas se superan los 200mg/m3 de NO2.
No obstante, no sólo desde las instituciones se están tomando medidas. Los expertos de Up SPAIN ahondan en algunas de las acciones que desde el ámbito laboral se están tomando con el fin de contribuir en este nuevo escenario ambiental. Además del uso del coche eléctrico, la compañía apunta a un incremento del uso de bicicletas para ir al trabajo y el uso de tren, metro y autobús, gracias a los beneficios que las organizaciones aplican en aquellos que deciden emplear estos sistemas, y a una cada vez mayor apuesta por la subvención del transporte público por parte de la corporación.
En línea con esto, en Barcelona, en el marco de las medidas adoptadas dentro de su protocolo contra la contaminación ambiental, el Ayuntamiento propuso la reconversión de algunos carriles de circulación de vehículos para las bicicletas.
No obstante, la medida que más se ha popularizado en este sentido y que se encuentran en otras ciudades como Valencia o Sevilla, es la disposición de un servicio público de bicicletas y la reducción de la velocidad en las principales calles de la ciudad, cerca de núcleos urbanos de alta densidad poblacional o de zonas turísticas con monumentos que pueden resultar dañados por los gases que emiten los vehículos.