Tu redacción te delata: o triunfas o te hundes

23/03/2018 · Saber transmitir por escrito aquello que se quiere comunicar es, como la oratoria, un arte que debe dominarse con el fin de evitar malos entendidos. En el terreno profesional, esta realidad ha empezado a cobrar importancia en la misma medida que la tecnología ha facilitado el contacto a distancia. Las redes sociales también están poniendo de relieve cómo de fundamental es saber concretar, en pocos caracteres, el mensaje que se desea transmitir, prestando atención a las palabras que se emplean.

En un momento en el que el contacto humano, el que se produce cara a cara, se está viendo desbancado por el uso de las redes y plataformas online, la precisión, claridad y concisión -fundamentales en profesiones como la periodística- han cobrado un papel principal en la función comunicativa de todos los profesionales, independientemente del objeto, contexto o industria a la que se pertenezca.

No son pocos los ejemplos de cómo un mal o inadecuado uso de las palabras han derivado en conflictos profesionales, ahora más visibles gracias a las redes sociales. En el plano empresarial, los community managers conocen bien las consecuencias de ello, pero, a un nivel más general, cualquier persona en contacto permanente con otras, sabe de la importancia de medir las palabras, especialmente cuando el trato se refiere a clientes, proveedores o asociados.

Un fallo ortográfico durante una candidatura a un puesto de trabajo puede suponer la salida directa del proceso de selección. Una coma mal ubicada, una sintaxis errónea o un tiempo verbal equivocado, puede cambiar el mensaje por completo, desalentando así a su receptor a responder u obligándole a tener que interpretarlo, suponiendo así un gasto de tiempo y energía que, en el caso de los clientes, no suele tener un buen resultado. 

Si a esto añadimos que el poder persuasivo de los mensajes desciende cuando éstos son transmitidos por vía escrita y no oral, tal y como revelaba un estudio llevado a cabo por Juliana Schroeder, profesora en Haas School of Business de la Universidad de California, la corrección se vuelve imprescindible a la hora de no limitar aún más el efecto que el mensaje tiene en las personas que lo reciben.

Por otro lado, y en términos de empleo, mucho se ha hablado sobre la importancia de los datos que se incluyen en un currículo o una oferta de empleo. Sin embargo, poco se ahonda en el papel que cumplen los significados que tienen las palabras que se emplean para describir un puesto de trabajo, ocupación, habilidades o conocimientos adquiridos o requeridos. Adecuar los términos a la audiencia que se busca atraer –tanto si se es candidato como reclutador- es clave para hacer que el mensaje se entienda.

No basta con decir que se es flexible o que se está motivado. Existen muchos tipos de motivación y flexibilidad como para recurrir a dichos tópicos. En esta línea, LinkedIn daba a conocer algunas de los términos más empleados en su plataforma a la hora de describir las 'bondades' que, como profesional, se tiene. Por ello, tener claro qué implica cada término que se emplea y acompañarlo con ejemplos que evidencian aquello de lo que se presume, es vital para que el calado del mensaje sea mayor.

Entre los consejos que un artículo publicado en Business Insider recoge a la hora de incrementar el vocabulario y conocimiento que se tiene, está en la lectura. Leer a expertos o referentes no sólo sirve para estar al día de la actualidad y tendencias del mercado, sino también para acceder a la ‘jerga’ empleada en los distintos sectores. Asimismo, un vocabulario rico en sinónimos influye positivamente en la imagen que emisor transmite.

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