Pobreza y exclusión social: el precio que pagan las mujeres por la desigualdad y el desempleo

08/03/2019 · Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y, en este marco, la Fundación Adecco, en colaboración con otras seis empresas comprometidas (Grupo Red Eléctrica, ThyssenKrupp, Enagás, Makro, Aqualia y Naturgy), han dado a conocer las conclusiones del sexto informe ‘#EmpleoParaTodas: La mujer en riesgo de exclusión en el mundo laboral’, que pone el foco en aquellas mujeres que, por sus circunstancias personales o sociales, ven incrementadas sus dificultades de acceso al mercado laboral, exponiéndose más directamente la pobreza y a la exclusión social. Un colectivo que generalmente está compuesto por mujeres con discapacidad, mayores de 55 años, con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de la violencia de género.

Cerca de cinco millones de mujeres en edad laboral se encuentran en riesgo de exclusión o pobreza. Concretamente 4.385.387, es decir, el 29% de las mujeres entre 16 y 64 años, cifra que supera a la general de todas las mujeres, del 27,1%, según los datos cruzados del informe AROPE (‘At risk of poverty and inclusión’) elaborado por EAPN y los demográficos del Instituto Nacional de Estadística.

Esta es una de las principales conclusiones del estudio llevado a cabo por la Fundación Adecco, que en palabras de su Director General, Francisco Mesonero, asegura que dentro de ese 29% de mujeres en riesgo de pobreza o exclusión social, en edad laboral, “predominan las desempleadas de larga duración, aquellas que han agotado todas las prestaciones, trabajan en situación irregular (sin contrato) o permanecen inactivas, con habilidades para el empleo, pero sin trabajar por razones culturales”.

De hecho, son las mujeres mayores de 55 años el único grupo de edad que ha visto incrementar sus desempleadas durante el último año, frente al descenso generalizado del paro femenino (-11%). De este modo, según se revela, durante la última década, han crecido en más del doble (147%) y 7 de cada 10 es desempleada de larga duración.

“Es destacable, además, cómo en la última década las desempleadas mayores de 55 años se han incrementado en un 147%, contabilizándose hoy 249.700, frente a las 100.900 de 2008. Por el contrario, a nivel general, el incremento del desempleo femenino, con respecto a tiempos precrisis, ha sido mucho menos pronunciado, del 15%”, se lee en un informe que respecto a las causas cita tres principales:

  • De la inactividad, al desempleo. Aunque la tasa de actividad ha descendido para las mujeres a nivel general, mientras que en el caso de las mujeres entre 60 y 69 años se ha incrementado, muchas de las que se incorporan a la búsqueda de trabajo, lo hacen directamente al desempleo, ante un mercado competitivo que sigue discriminando por sexo y edad y en el que, a menudo tienen dificultades para encajar sus competencias.
  • Desempleo de larga duración. Por lo anterior, las mujeres mayores de 55 años son especialmente propensas al paro de larga duración y, de hecho, 7 de cada 10 lleva en desempleo más de 2 años.
  • Envejecimiento poblacional. En una sociedad en máximos históricos de envejecimiento, cada vez se contabilizan más mujeres en la franja de edad superior a los 55 años. Así, y por una cuestión demográfica, “resulta lógico que cada vez tengan más peso sobre el total de activos que buscan empleo”.

Otros condicionantes de la desigualdad

Por otro lado, atendiendo a la composición de los hogares, en aquellos encabezados por un solo adulto con hijos -familias monoparentales-, el índice de pobreza se dispara hasta el 47,9%, frente al 26,6% genérico. “Teniendo en cuenta que el 83% de estos hogares están encabezados por una mujer, podemos concluir que la monoparentalidad y la pobreza de ella derivada tienen, indiscutiblemente, rostro femenino”, revelan desde la Fundación Adecco. En este sentido, un reciente informe de Save The Children señala que un 65% de estas mujeres tiene dificultades para llegar a fin de mes, 10 puntos por encima del resto de hogares.

Asimismo, los datos del 7º informe #Monomarentalidad y empleo, de la Fundación Adecco, avalan la realidad expuesta en los párrafos anteriores: un 43% de las mujeres con responsabilidades familiares no compartidas está desempleada, mientras que un 17% afirma tener algún tipo de ocupación, pero sin contrato: el 11% de estas últimas figura en los registros de desempleo, mientras que el 6% restante no ha acudido a los mismos por desmoralización o situación de irregularidad.

Pero el paro no es solo un factor de riesgo para la pobreza y la exclusión social. En este sentido, los datos del 6º informe Un Empleo contra la violencia, de la Fundación Adecco, arrojan cierta relación entre desempleo y violencia de género, si bien es cierto que no existe un perfil sociodemográfico. No obstante, un 65% de las encuestadas, todas ellas mujeres supervivientes de la violencia de género, manifiesta encontrarse desempleada, junto a un 16% que admite desempeñar algún tipo de ocupación, pero sin contrato y en condiciones de absoluta desprotección.

Por otra parte, y a pesar de que la contratación entre las mujeres con discapacidad ha crecido un 15% durante el último ejercicio, hay que tener en cuenta que, según el informe AROPE, el 17,1% de las personas con discapacidad ocupadas siguen siendo pobres. “Ello se debe, en gran medida, a su concentración en Centros Especiales de Empleo (CEE); 7 de cada 10 contratos se suscriben bajo esta modalidad y sólo un tercio se firman en empresas ordinarias", detalla Mesonero.

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