¿Son los contratos en prácticas una oportunidad real de empleo a futuro?

09/05/2019 · Prácticamente 3 de cada 10 estudiantes en prácticas acaban formando parte de la plantilla de la empresa donde han hecho sus prácticas, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal de los últimos meses de 2019. No obstante, no es un dato muy positivo porque implica que 7 de cada 10 no se acaban insertando en el mercado laboral una vez terminadas las prácticas. Así lo alegan desde la Universitat Oberta de Cataluña (UOC) que, con motivo de la celebración del Día Internacional del Becario, el próximo 8 de mayo, ha analizado cómo es la situación de este colectivo en España.

La situación de los becarios en España tiene un gran margen de mejora por delante dado que no solo el salario que perciben es "inferior a la del resto de países de la UE", según datos publicados por el comparador de seguros Acierto.com, sino que, de hecho, tres de cada cinco carecen de una beca remunerada y, por ende, no cotizan a la Seguridad Social, mientras que los que sí cobran reciben una cantidad que, según 8 de cada 10, ni siquiera sirve para cubrir los gastos básicos.

Así lo respaldan también los datos dados a conocer por la Universitat Oberta de Cataluña (UOC), que fijan en el 58% en número de estudiantes en prácticas no percibe ninguna ayuda económica, según el informe publicado por la Comisión Europea 'The experience of traineeships in the EU'. Este estudio revela además que España, junto con Eslovenia, es el país de la Unión Europea con un porcentaje más alto de prácticas (67%) después de los estudios. Otra cosa es que, al final, estos sean contratados, algo que solo logran de forma indefinida un 27%. En este sentido, para lograrlo, Eva Rimbau, profesora de los Estudios de Economía y Empresa y experta en recursos humanos en la UOC, recomienda:

  1. Desarrollar correctamente las tareas encomendada.
  2. Establecer buenas relaciones laborales para demostrar la capacidad de integración en un equipo y "generar una red futura" de contactos.
  3. Respetar los códigos de vestuario.
  4. Ajustarse al tiempo asignado a las pausas para las comidas.
  5. Cumplir con el tiempo establecido para los descansos.
  6. Conocer la política sobre el uso del correo electrónico, las llamadas telefónicas y de internet en el trabajo.
  7. Pedir la opinión sobre las tareas desarrolladas.
  8. Abordar tareas fáciles y repetitivas con entusiasmo.
  9. Tener paciencia.

Pero la complejidad del proceso para la contratación de becarios también conlleva una serie de complicaciones  ligadas a la normativa vigente. Así lo destaca Comisiones Obreras en la segunda edición de su informe "Aprendices, becarios y trabajo precario", donde se explica que mientras los trabajadores en plantilla se rigen por un convenio laboral, los becarios dependen del convenio exclusivo que haya firmado la empresa con la universidad, lo cual convierte al proceso en un "laberinto normativo", dado que cada convenio tiene sus peculiaridades y condiciones, que pueden significar una "precarización del trabajo del becario".

En otros casos, el problema no viene de las condiciones del convenio, sino de la ausencia de estas. "Un convenio muy abierto y en el que no se regulan detalladamente las tareas y las funciones del becario deja en manos de la empresa la iniciativa en este sentido y es cuando pueden producirse abusos", destacan fuentes de la UOC.

Junto a ello, Pere Vidal, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universidad, añade otro problema a la ecuación: los falsos becarios. Según explica, para los denominados 'becarios de investigación', no existe ninguna regulación legal sobre las condiciones de trabajo del becario. "Todo lo que tiene que ver con su horario o consigo su trabajo será retribuida o no se regula en el convenio que se redacta entre las empresas o instituciones vinculantes". No obstante, respecto al horario, Vidal destaca que siempre tiene que ser compatible con los estudios. En caso contrario, "nos podemos encontrar ante un indicio de falso becario", explica.

En esta línea, el experto señala que los convenios de prácticas son lo más parecido a un contrato laboral, para que se regulan todas las pautas de relación del becario con la empresa, tales como el horario, las tareas que desarrollará, qué tutor se hará cargo, la duración tendrá la beca, si se adquirirá una certificación o qué cobertura de accidentes se contrata. La beca, sin embargo, no es considerada una relación laboral porque no existe un contrato laboral ni estipula un sueldo. Vidal también señala que la rescisión de las prácticas (si es con preaviso o no y de qué manera se comunica) también se regulará en el convenio y siempre se informará todas las partes, tanto el becario como la universidad o el centro docente.

Finalmente, el informe de CCOO cita el acuerdo de diálogo social para la reforma de la Seguridad Social que, en 2011, firmaron las organizaciones sindicales, empresariales y el Gobierno para reconocer un nuevo derecho, con el que se garantiza la cotización a la Seguridad Social durante el tiempo que se participa en un programa de formación vinculado a estudios universitarios o de formación profesional que incluya prácticas, siempre que esté financiado por cualquier entidad u organismo público y que comporte una contraprestación económica. Un dato a tener en cuenta que la UOC refuerza recordando los incentivos fiscales que las empresas pueden obtener al contrarar un becario.

TAGS: UOC | becario

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