05/03/2020 · El próximo 8 de marzo se celebra el día Internacional de la Mujer, un contexto en el que la Fundación Adecco y, por séptimo año consecutivo, presenta su informe #EmpleoParaTodas: la mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral, con la colaboración de 4 empresas comprometidas: Bahía de Bizkaia Gas, ArcelorMittal, ThyssenKrupp y Aqualia.
Realizando un repaso de las cifras históricas de empleo de los últimos años, una conclusión parece evidente: la mujer senior está adquiriendo y adquirirá un elevado protagonismo, en medio de un contexto de envejecimiento sin precedentes y en una coyuntura en la que se cumplen más de tres décadas desde la primera oleada de incorporación femenina al mercado de trabajo.
En este sentido e, independientemente de las dificultades adicionales que se presenten en la mujer (discapacidad, responsabilidades familiares no compartidas, etc), una circunstancia va a converger en muchas de ellas: la edad avanzada, en una sociedad cada vez más longeva. Así, la mujer senior deja de ser una “minoría a proteger” para convertirse en una fuerza laboral a potenciar.
Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “la relevancia de la mujer senior como capital humano es incuestionable y la prueba es que adquiere cada vez un mayor peso en todos los indicadores: ocupación, desempleo o actividad. En este escenario es fundamental ser consecuente y aprovechar el gran potencial de la fuerza femenina senior, desterrando anacrónicos prejuicios y estereotipos en las empresas y empoderando a las mujeres, prestando especial atención a aquellas que además tienen una discapacidad o situaciones familiares complicadas”.
En una sociedad en récord de envejecimiento, en la que más de la mitad de la población es mujer (52%), parece irrevocable concluir que las profesionales mayores de 55 años tendrán un incuestionable protagonismo en el mercado del futuro. De hecho, ya lo están teniendo. Algunos indicadores como la tasa de actividad, la ocupación o el desempleo, son muy reveladores y dan buena cuenta de ello.
A día de hoy, el 67,2% de las mujeres entre 55 y 59 años tiene trabajo o lo busca, cifra que se sitúa en el 42,7% entre las que tienen entre 60 y 64 años. Ambos porcentajes han registrado un crecimiento exponencial desde el año 2009, cuando la tasa de actividad para las mujeres entre 55 y 59 años era del 48,4% y la de las personas entre 60 y 64 años del 26,1%. Este incremento choca con la evolución casi estanca de la tasa de actividad general de las mujeres, que apenas se ha incrementado un punto porcentual en la última década (del 52,1% al 53,5%).
Si comparamos la actividad femenina con la masculina, observamos cómo este índice, entre las mujeres de 55 a 60 años, ha crecido en casi 20 puntos porcentuales, mientras que la tasa de actividad masculina lo ha hecho de forma más moderada, en 6 puntos, mientras que en la franja de edad 60-64 años, ha crecido en 16 puntos para ellas y en 9 puntos para ellos, lo que da cuenta del potencial de la fuerza laboral femenina senior, que tiende a expandirse y aspira con el tiempo a igualarse a la tasa de actividad masculina -hoy, del 82% para los hombres entre 55 y 59 y del 55% para los que tienen entre 60 y 64 años.
En términos absolutos, el número de mujeres mayores de 55 años que tienen trabajo o lo buscan ha crecido un 83% en la última década: si en 2009 apenas superaban el millón -1.023.300- , hoy la cifra asciende hasta 1.872.000. Nuevamente, en comparación con las mujeres del resto de edades, se observa cómo las activas de 55 años y más han crecido en una proporción mucho mayor -las primeras lo han hecho en un 83% y las segundas en un 12%-.
Si existe un indicador clave para demostrar el protagonismo que las mujeres seniors adquieren en nuestro mercado, es el de aquellas que están trabajando. Hoy, por primera vez en la historia, lo hacen más de 1,5 millones de mujeres mayores de 55 años. Concretamente, 1.617.200, un 81% más que en el año 2009, cuando se contabilizaban 891.100. Así, el 18% de las trabajadoras tiene actualmente más de 55 años, un porcentaje que ha crecido en un 80%- 8 puntos porcentuales- durante la última década, cuando tan solo representaban el 10%.
En el caso de los hombres mayores de 55 años, son 2.007.300 los que se encuentran trabajando (el 19% del total de trabajadores del sexo masculino). En este sentido, resulta revelador el hecho de que, dentro de los trabajadores mayores de 55 años, las mujeres ya representan el 45% del total (55% son hombres). En 2009 el porcentaje era del 38% y todas las previsiones indican que la tendencia se encamina al 50%.
La causa de esta cifra sin precedentes (más de 1,5 ocupadas mayores de 55 años) la encontramos en nuestra propia historia: muchas de las mujeres jóvenes que se incorporaron masivamente al mercado de los años 80, hoy ya superan los 55 años. Por otra parte, la crisis de 2008 propició una segunda oleada de afiliación femenina al mundo laboral: entre 2008 y 2014 más de 1 millón de mujeres mayores de 45 años, hasta el momento inactivas, se incorporaron a la búsqueda de empleo para sacar a flote a las economías domésticas. Ellas, también superan hoy los 55.
Por Comunidades Autónomas, Cataluña aglutina a la mayor parte de las mujeres mayores de 55 años (17,3%), seguida de la Comunidad de Madrid (16,5%), Andalucía (13,4%) y la Comunidad Valenciana (10%). Estas cuatro regiones ocupan a casi 6 de cada 10 mujeres mayores de 55 años en España.
Al igual que en el resto de indicadores, las desempleadas seniors también van en aumento. De hecho, se trata del único grupo de mujeres que ha visto crecer sus activas en búsqueda de empleo en el último año, en un 2%, frente al descenso generalizado del 2,6% en las desempleadas a nivel general. Hoy, ya alcanzan las 254.800 paradas, frente a las 132.200 de 2009 (+93%). Ello supone que el 15,1% de la fuerza laboral femenina disponible tiene hoy más de 55 años, frente al 7% de hace una década.
Pero, ¿por qué crecen las desempleadas mayores de 55 años, en contra de la tendencia? En primer lugar, es una cuestión estadística, ya que, en un contexto de envejecimiento, cada vez más mujeres pasan a esta franja de edad. Sin embargo, el hecho de que sean las únicas que han aumentado en el último ejercicio, también demuestra las dificultades añadidas a las que tienen que hacer frente y, de hecho, el 65% es parada de larga duración, frente al 45% de media del resto de las mujeres. “Paradójicamente, la mujer senior sigue enfrentándose a prejuicios y estereotipos que cuestionan su valía profesional, circunstancia que, en el contexto actual, supone un completo contrasentido. Por fortuna, cada vez más empresas dan cuenta de ello, incorporando a sus políticas de Diversidad & Inclusión medidas para erradicar las etiquetas sexo y edad en sus procesos de selección”, destaca Mesonero.