29/01/2018 · Ya sea en el trabajo como en la vida personal, estar en desacuerdo con alguien y querer expresarlo es algo habitual, especialmente en esta era de la comunicación social. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que los argumentos escritos pueden no ser el mejor enfoque a adoptar.
Un estudio dirigido por Juliana Schroeder, profesora asistente en la Haas School of Business de la Universidad de California, y realizado a casi 300 personas, ha descubierto que los argumentos transmitidos por escrito perdían poder de persuasión frente a otras vías como la oral. De hecho, la investigación constata este hecho incluso cuando se trata de un mismo discurso, sólo que transmitido por diferentes canales.
Asimismo, el análisis reveló que los participantes que escucharon o vieron hablar a los comunicadores también tenían menos probabilidades de deshumanizarlos, un fenómeno en el que inconscientemente se subestima o demoniza las capacidades cognitivas y los atributos morales de las personas que tienen puntos de vista distintos a los nuestros.
En este sentido, Fast Company ha publicado en un artículo tres consejos para lograr comunicarse eficazmente y conseguir que un argumento ‘contrario’ a la opinión general, sea verdaderamente entendido.
"La tendencia de deshumanizar a los oponentes radica, en parte, en el hecho de que no podemos experimentar directamente la mente de otra persona en comparación con la nuestra", explica Schroeder.
Esto cobra peso, especialmente, cuando el emisor se comunica por escrito, pero a veces no hay más opción que comunicarse por texto. “Si es el caso –indica el artículo- es imperativo estar más atento a la elección de palabras y frases”. “El uso de argumentos no emotivos, basados en hechos y al momento es la mejor manera de combatir la inclinación natural del lector a deshumanizarlo”, añade.
"Escuchar un mensaje de un adversario puede humanizar al oponente", afirma Schroeder. El motivo de esta diferencia de percepción se vincula al efecto que tienen sobre los demás, elementos como el tono de voz empleado. Por ello, se recomienda establecer reuniones, antes que emplear un correo electrónico en entornos de trabajo.
Asimismo, en caso de no ser posible el contacto personal, se recomienda usar las videoconferencias, de modo que el destinatario del mensaje pueda escuchar la variación y las señales paralingüísticas en la voz.
El artículo concluye advirtiendo que “solo como último recurso, se debe realizar la comunicación con alguien con quien no está de acuerdo por medio de las redes sociales, pues la limitación de texto en Twitter y la corta atención de los usuarios en las redes sociales, hacen que argumentar sea una batalla casi perdida”.