06/03/2019 · El talento informático se encuentra entre los más buscados por las empresas españolas, pero también norteamericanas. Sin embargo, al igual que sucede en otros sectores, la inteligencia artificial (IA) ha comenzado a despertar susceptibilidades a la hora de conocer el impacto real que tendrá en el mercado de trabajo la implementación de esta tecnología, la cual podría poner el riesgo la labor futura de los programadores e ingenieros de 'software'.
El hecho de que la inteligencia artificial (IA) pueda aprender por si sola y corregir sus propios fallos, fruto de lo que los expertos han comenzado a llamar ‘machine learning’, ha planteado serias dudas acerca del futuro que tendrán profesiones que, como es el caso de los informáticos, se encuentran hoy día posicionadas como ‘claves’ para las empresas.
Algunos profesionales creen que, en pocos años, serán muchas las aplicaciones que serán desarrolladas por bots inteligentes, reduciendo la participación humana al usuario final, dado que la información generada a partir de la utilización de estas apps serán los únicos datos que necesiten estos bots para mejorar su propio sistema.
Pese a ello, el profesor investigador ICREA de la UOC Jordi Cabot, experto en ingeniería del software', cree que los informáticos seguirán siendo imprescindibles, aunque solo si previamente se han preparado para afrontar la automatización de procesos.
En este sentido, para ver cómo evolucionará el mundo del desarrollo del software con la IA y cuáles serán las tareas en las que estos ingenieros humanos seguirán siendo imprescindibles, el experto en IA Kai-Fu Lee, previamente director de Google en China, ha estudiado en profundidad la relación entre la IA y la evolución de la sociedad en su último libro. En él, Lee clasifica las tareas en dos dimensiones. Por un lado la empatía, es decir, la capacidad para entender las personas y “conectar”; y por otro, la creatividad. A partir de aquí, el experto plantea cuatro tipos de tareas:
“Cualquier tipo de interacción con el cliente necesita una capacidad de empatía y comunicación que la IA no puede proporcionar”, apunta Cabot, también director del grupo SOM Research Lab del IN3-UOC. Una vez entendido lo que quiere el cliente, el grado de apoyo que podrá dar la IA dependerá de la complejidad del software a desarrollar. “Si estamos ante una aplicación web estándar de entrada de datos -explica el experto- la IA podrá hacerlo todo ella sola. Ahora bien, si hablamos de sistemas de control en que la optimización juega un rol muy importante, aquí seguirá siendo necesario un programador experimentado que sea capaz de encontrar soluciones creativas al problema”.
Las iniciativas actuales que persiguen enseñar conocimientos de programación a todo el mundo son excelentes como manera de enseñar conceptos de pensamiento computacional que serán útiles en muchos aspectos de la vida profesional de una persona, aunque no se dedique al mundo de la informática.
“Nos movemos hacia un futuro en el que la programación no será nunca más una opción profesional para personas con conocimientos de programación muy básicos. No bastará con hacer un par de cursos de Javascript (o el lenguaje que esté de moda en el momento) y empezar a trabajar”, señala Cabot. De ahí que el experto recomiende huir de las tareas de programación repetitivas y moverse a las que proporcionan mayor valor añadido. “Cuanto más conocimiento y creatividad requiera una tarea, más preciada será la contribución del profesional”, concluye.