03/10/2018 · HR Center de IE Business School, enEvolución y Buljan & Partners Consulting han publicado los resultados del Primer Barómetro de la Experiencia de Empleado (BEX 2018) en España. Según explican, el objetivo de este estudio es el de conocer cómo viven los 7.765 trabajadores de las 51 compañías participantes dicha experiencia. Para ello, se han analizado los 24 momentos importantes que vive una persona, durante las seis fases de su vida profesional: búsqueda, entrada, crecimiento, consolidación, cambio y salida.
La felicidad en el trabajo tiene su repercusión en términos de productividad y competitividad empresarial. El motivo es el vínculo que une la satisfacción profesional con la capacidad de una compañía para atraer y retener a los mejores, poner su talento a disposición del negocio y obtener los mejores resultados posibles.
Sin embargo, para ello, es necesario que las organizaciones ofrezcan una buena ‘Employee Experiencie’ (o Experiencia de Empleado), que abarque todas las fases por las que pasan los profesionales a lo largo de su carrera: como candidatos a un empleo, como empleados de reciente incorporación y como profesionales ya establecidos en la empresa.
En este sentido, el Barómetro de Experiencia de Empleado (BEX) realizado por el HR Center del IE Business School, con la colaboración de las consultoras enEvolución y Buljan & Partners Consulting, ha revelado las claves que permiten definir los elementos que componen esa ‘Employee Experiencie’ que permite mejorar la vivencia de los empleados y lograr mayor excelencia los objetivos de la firma.

Entre los aspectos más destacados de los resultados del estudio, sus impulsores destacan la importancia de formar a los empleados y la necesidad de revisar los sistemas de evaluación, al tiempo que describen al desarrollo y el reconocimiento profesional y la conciliación como elementos claves para el compromiso del trabajador con su empresa.
No obstante, a la hora de valorar el esfuerzo que realizan las empresas para mejorar su experiencia dentro de la misma, las compañías obtienen un aprobado ‘justito’. Así, desde la perspectiva de los profesionales, un 80% otorgan una nota de 5 o superior, siendo la media del estudio de 6,3 sobre 10.

Por otro lado, los datos revelan que, dentro de dicha experiencia, más del 90% de los encuestados consideran muy importante las relaciones y las condiciones laborales. No obstante, por género, las mujeres son las más exigentes y las que más importancia dan a las iniciativas de la empresa. De hecho, los hombres, especialmente de perfil senior, son los que más recomiendan a su compañía como un buen lugar para trabajar. En este sentido, el 40% de los españoles recomendaría su empresa para trabajar a familiares o amigos, mientras que el 22% no daría este consejo y el 38 % se mostraría neutro.
Asimismo, el estudio define dos tipos de perfiles al respecto: el del promotor, un trabajador comprometido, satisfecho y que considera que la empresa realiza un esfuerzo para mejorar su experiencia, aunque podría ser mayor y que, mayormente, es un varón de más de 55 años, que lleva en la compañía más de 21 y ocupa un puesto directivo; y el de detractor, un empleado decepcionado y frustrado, ya que consideran que la compañía hace muy poco esfuerzo por mejorar su experiencia, cuyo perfil medio es el de una mujer, de entre 20 y 35 años, con menos de 11 años de antigüedad en la compañía y que tiene un papel técnico, ubicado sobre todo en el departamento de Sistemas de Información.

Otra de las conclusiones que se desprenden es que la experiencia de empleado se deteriora más con la edad que con la antigüedad. De este modo, los empleados con edades comprendidas entre 20 y 35 años son más exigentes y reivindicativos, mientras que aquellos con antigüedad entre 6 y 10 años están estresados y frustrados, y son los que peor se sienten.
Finalmente, el informe establece que el peor momento de las carreras profesionales de los encuestados es el despido de algún compañero y la manera en que sus superiores se lo comunican. Además, las mujeres se sienten más reconocidas públicamente que los hombres, mientras que los hombres consideran que tienen una mejor retribución que las mujeres.